Me encanta cocinar

El sutil arte de cocinar: creativo, delicioso, fugaz.


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Crujiente bollito

Sombraverde nos consintió y vino a hornear pan a casa, dejándonos una experiencia inolvidable.

Es maravilloso comer algo hecho por uno mismo… después de ver todo el trabajo que se requiere para lograr un crujiente y fresco bollito uno jamás volverá a tomar una pieza de pan para darle una o dos mordidas y luego dejarlo por allí esperando mejor ocasión. Es decir, tener conciencia sobre todo el tiempo, ingredientes, esfuerzo, conocimiento que se requieren para su obtención necesariamente provocan su consumo responsable.

Eso me orilla a recordar la infinidad de veces que en los restaurantes veo que el comensal deja su plato con más de la mitad de la comida, o la ropa que se deja casi nueva sólo porque pasó la moda o la infinidad de baratijas que se compran por seguir el impulso para después quedar arrumbadas en algún cajón.  Tal vez una de las causas del consumo voraz de nuestros días se debe en parte a que no sabemos a ciencia cierta de todo lo que implica fabricar cada una de las cosas con las que contamos. Sabemos muy bien los precios de los objetos, pero no su valor.

Los dejo por hoy, con la invitación a que preparen o fabriquen por sí mismos algo para su consumo. Es una experiencia verdaderamente sensibilizadora, sin contar lo divertido que puede ser para los niños: Pascualito con emoción dice a todos que ya sabe poner el ajonjolí “despacioooo, despaciooo, despacioooo”.

Sangre generosa


Teamwork
Originally uploaded by jwlphotography

Si hay algo que caracteriza a mi hermana
es su solidaridad. A Sombraverde siempre
se le puede ver a mil por hora pero no sé
cómo sacará tiempo para apoyar las
causas que cree justas… lo mismo a los
16 años llenando un camión escolar con
juguetes para una casa hogar perdida en
la planicie casi desértica de Tlaxcala, que
a los ventitántos (la discreción jurada me
prohíbe revelar este secreto numérico)
lograr que en su empresa sus compañeros
“aflojaran” un poquito de su aguinaldo para
apoyar a personas menos afortunadas o
los montones de latas que lleva a las
embajadas cuando ocurre algún siniestro en algún país lejano.

Ayer donó sangre y casi se nos desmaya por la descompensación posterior…  Estoy segura de que repondrá sin problema los glóbulos rojos, y me da gusto saber que a alguien le tocará una transfusión de sangre tan generosa.

¡Te queremos Sombrita!

pd:
Que conste que no escribo esto por las deliciosas tartas que prometiste enseñarme a preparar ¿eh? ¡jajaja!