Hasta pronto, Radio Monitor

El cierre forzado de Radio Monitor me merece el sentimiento de pérdida irremplazable. Es lamentable no sólo por la trayectoria del mismo, sino porque su desaparición es una muestra palpable de los tiempos que nos han tocado vivir, en los cuales el dinero es el que hace valer su voluntad, aún sobre el derecho de libertad de expresión.

En mi casa, desde niña, nos enterábamos cada mañana de las noticias en el programa de Gutiérrez Vivó; conforme pasó el tiempo y leí más empecé a no coincidir con varios de sus puntos de vista y creo que esto fue valioso para mí… me hizo comprender que la diversidad de opiniones es sana, porque la apertura a nuevos enfoques es un buen antídoto contra la intolerancia generadora de violencia. No es cuestión de forzar a la gente a opinar igual que uno, sino comprender su punto de vista para enriquecer el propio (aunque no se coincida).

Aquí el testimonio de sus últimos 10 minutos de vida.