Adeste fideles

Me parece oír todavía la algarabía de niños reunidos en el patio de mi casa para ensayar las canciones de Navidad. Nos armábamos de de sonajas fabricadas por nosotros con corcholatas aplastadas, botes con piedritas y cualquier cantidad de instrumentos sonoros bastante eclécticos. En aquellos días estábamos seguros de no importaría cuántos años pasaran, la época navideña siempre la disfrutaríamos con ellos, en casa, disfrutando de la compañía de todos. Y bueno… sólo habíamos vivido 9 años.

Mucha agua ha pasado por el río.  Todos se han casado, hay hijos ya, nos vemos muy poco y la vida nos ha llevado por lugares bastante lejanos. Aún así, estoy segura de que en donde se encuentre Marita, Jorge, Víctor, Marco, Edgar y Aldo, la Señora de las Posadas, los hermanos beisbolistas (que siempre ganaban la piñata con su golpe de home-run), el indoblegable Chachis quien desafíaba el frío de diciembre usando shorts, Hugo y Luis, al recordar las navidades de nuestra infancia sentirán el calor y alegría de aquellos días.

Para todos ellos -estén donde estén- va un abrazo y Adese Fideles, la cancioncita que siempre nos traía de cabeza: