Para los Papás

Y bueno, bien saben que por definición no me gusta lo que venga con marca Televisa. Sin embargo, siempre existe una excepción que confirma la regla y para mí es esta:

¡Feliz cumpleaños!

Afortunadamente, el año guarda importantes fechas para festejar, lo que nos permite descansar de nuestro viaje. Es entonces cuando podemos parar un momento, ojeamos el mapa de vida, vemos el paisaje y pensamos en lo recorrido mientras disfrutamos de la sombra del árbol, sentimos el aire en la cara y le damos una buena mordida a la manzana que llevamos en la mochila. Sentimos entonces de golpe lo dichosos que somos de estar vivos, sanos y con el corazón alegre.

Hoy es para mí una de esas fechas.

Cierro los ojos y puedo escuchar el río a donde nos llevaba a nadar cuando apenas teníamos 3 años; bajo las escaleras corriendo en Reyes y encuentro nuestras bicicleta compradas con tanto trabajo; aspiro profundamente y descubro el aroma de los frijoles con su “receta secreta” recién inventada cuando Mamá se fue al hospital; me siento independiente y nos veo cómo vamos los cinco caminando por Creel con nuestras mochilas en la espalda; llega el calor y lo imagino mojándonos con manguera como emergencia ante los 40° en Villahermosa; veo la carretera por la noche y encuentro sus explicaciones sobre radiofrecuencia camino a Xalapa; siento su abrazo cuando le digo que quiero cambiar de carrera y lo escucho diciéndome proféticamente que “habrá un día en que el diseño se haga mediante computadoras”; abro la puerta de la oficina y lo encuentro en su escritorio revisando un mapa con áreas de cobertura; doy vuelta a una calle y nos vemos perdidos en una estación extranjera, muertos de frío y amarrados a nuestras mochilas; paso por un hospital y encuentro la hidalguía con que ha encarado el reto de la salud; veo su sombrero café y me doy cuenta que estamos con él y mi hijo junto al lago; tengo una ráfaga de nostalgia y lo siento en casa, con sus mil artilugios deslumbrantes para disfrutar las sorpresas que el ingenio humano a preparado, con ojos de niño sorprendido y feliz cada vez que descubre una nueva aplicación.

Tengo la insondable fortuna de tener un Papá tan entrañable, tan inteligente, tan innovador, tan querible, tan generoso, tan trabajador, tan él. Es un Papá justo como el de mis sueños.

Y por todo lo anterior, no me queda sino dar el siguiente anuncio:

¡”Danzóooon dedicadooooo a mi Papá en este gran día”!:
(No es por presumir, pero mi papá se ve mucho más joven que el señor del video… )