Jacobo

Hoy falleció Jacobo Zabludowsky, quien diera las noticias cada noche en millones de hogares mexicanos durante décadas; fue sólido pilar de la sociedad que hoy tenemos, en su peor sentido.

Muchos recuerdan su labor en el terremoto del 85. ¿Y quién que se tenga por periodista no lo habría hecho así frente a la obligación ineludible de dar constancia de tan terrible hecatombe?

No me sorprende cuántos hoy lloran su ausencia y lo declaran su maestro. Finalmente, nuestra cultura mexicana es muy así: siempre con el afán de santificar a los muertos.

Los invito a leer el artículo de Julio Scherer publicado en Proceso: “De Scherer sobre Zabludovsky: La vida que desprecio” pues siempre es saludable tener otra opinión y más si proviene del contacto directo entre ambos periodistas. O este otro, sin desperdicio, de Vicente Leñero llamado “La conversión de Jacobo Zabludowsky” publicada en la Revista de la Universidad de México.

Ante su trayectoria profesional, sólo puedo recordar la frase con que él mismo informó sobre los hechos del 2 de octubre: “hoy amaneció soleado”.

En fin. Bendita internet que nos permite información más abierta, directa y disponible al momento. Me despido con esta emotiva cancioncita que Molotov le dedicó al aquí despedido.

Tanto cariño, por algo será…

Hasta pronto, Radio Monitor

El cierre forzado de Radio Monitor me merece el sentimiento de pérdida irremplazable. Es lamentable no sólo por la trayectoria del mismo, sino porque su desaparición es una muestra palpable de los tiempos que nos han tocado vivir, en los cuales el dinero es el que hace valer su voluntad, aún sobre el derecho de libertad de expresión.

En mi casa, desde niña, nos enterábamos cada mañana de las noticias en el programa de Gutiérrez Vivó; conforme pasó el tiempo y leí más empecé a no coincidir con varios de sus puntos de vista y creo que esto fue valioso para mí… me hizo comprender que la diversidad de opiniones es sana, porque la apertura a nuevos enfoques es un buen antídoto contra la intolerancia generadora de violencia. No es cuestión de forzar a la gente a opinar igual que uno, sino comprender su punto de vista para enriquecer el propio (aunque no se coincida).

Aquí el testimonio de sus últimos 10 minutos de vida.

Buenas noticias

El imparable flujo de las comunicaciones hacen que nos enteremos de todo. Especialmente cuando la nota es de alarma, peligro, violencia y otros aspectos negativos que no enaltecen de manera particular la forma de actuar del protagonista (que generalmente tiene que ser alguien famoso). ¿Alguien ha escuchado con mucho revuelto notas sobre destacadas investigaciones? ¿Se difunden con tanta amplitud las acciones heroicas que la gente común lleva a cabo cada día? ¿Los noticiarios consideran “la nota del día” algún acto de fraternidad? Difícilmente.