Yo estoy aquí

Tantos años han pasado, y el mensaje sigue siendo el mismo:

Lucas dixit…

77»
Le dirás a su pueblo
que ya tiene salvación,
pues Dios perdona sus pecados.

78 »
Dios nos ama tanto,
que desde el cielo
nos envió un Salvador,
como si fuera el sol
de un nuevo día.

79 »
Él salvará a los que viven
en peligro de muerte.
Será como una luz
que alumbra en la oscuridad,
y guiará nuestros pasos
por el camino de la paz.

Lucas 1, 77-79

¿Sabías María?

Encontré esta canción que me ha parecido hermosa para reflexionar sobre el gran milagro de la Navidad: la prueba más clara del amor que tiene Dios a la Humanidad.


-Pentatonix

¿Sabías María?
María, ¿sabías que tu bebé
caminaría un día sobre el agua?
María, ¿sabías que tu bebé
salvaría nuestros hijos e hijas?

¿Sabías que tu bebé
vino para hacerte nueva?
Este niño que naciste
pronto te librará.

María, ¿sabías que tu bebé
dará la vista a hombres ciegos?
María, ¿sabías que tu bebé
calmará las tormentas con Su mano?

¿Sabías que tu bebé
caminó donde los ángeles pisaron?
Cuando besabas a tu pequeño niño
besabas la cara de Dios.

María, ¿sabías?

Los ciegos verán, los sordos oirán,
los muertos volverán a vivir;
los cojos saltarán, los mudos cantarán
las alabanzas del Cordero.

María, ¿sabías que tu bebé
es el Señor de toda la creación?
María, ¿sabías que tu bebé
gobernará las naciones?

¿Sabías que tu bebé
es el Cordero Perfecto del cielo?
Que el Niño dormido que sostienes
es el Gran YO SOY.


CeeLo Green


Peter Hollens

Y que llega la Navidad…

Se acerca la Navidad y celebraremos el maravilloso regalo de Dios a la humanidad: Jesús. A mí me encanta pensar en un Jesús vivo, activo, alegre, generoso, abierto, tolerante y compasivo. Con pasión y alegría por difundir la buena nueva: ¡Dios nos ama!

Por eso, como diría el amigo Puma: ¡Búscalo!

(A Pascualito le encanta esta canción)

Voy a entregar mi corazón – Pablo Olivares

Encontré esta canción y me gustó mucho.

La comparto con ustedes.

¡A disfrutar la vida!

Con Dios en Bicicleta

Me llegó este escrito y me gustó mucho. La verdad no sé quién lo haya escrito pues no venía ningún dato al respecto en el correo que recibí; hoy quiero compartirlo con ustedes.

“Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera.

Pasaron los años, y me hablaron de que sin dejar de ser Dios, era también mi Padre, un Padre infinitamente misericordioso que me había amado ya desde antes de la creación del mundo y seguía amándome, que en Él vivía, me movía y existía y que siempre estaba a mi lado.

Y empecé a amarle. Y de repente, empecé a sentir mi vida como si fuera un viaje en bicicleta, pero ¡era una bici de dos!, y noté que Dios viajaba conmigo y me ayudaba a “pedalear”.

No se como, ni sé cuando sucedió que Él me sugirió que cambiáramos los lugares, lo que sí sé, es que mi vida no ha sido la misma desde entonces.

No confié mucho en Él al principio, me costó mucho darle el control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, porqué yo sabía muy bien donde iba, ya tenía el camino y la meta fijados, aunque todo fuera un tanto aburrido y predecible, incluso las caídas. Sin embargo, cuando Él tomó el mando; me olvidé de mi “aburrida” vida y mi vida se convirtió en una aventura. ¡Mi vida con Dios empezó a ser y sigue siendo muy asombrosa y emocionante!.

Me di cuenta que Él conocía cosas que yo no sabía acerca de andar en bici, Él conocía secretos… Sabía como doblar para dar vueltas cerradas, brincar para evitar obstáculos llenos de piedras, buscar senderos abiertos en los que su compañía se hacía “luz” cuando en mi vida se hacia de noche y habían desaparecido la luna y las estrellas, incluso sabía “volar” para no caer en precipicios. El conocía caminos diferentes con paisajes hermosísimos, a través de montañas y de valles, y bordeábamos ríos y atravesábamos pueblos y con velocidades increíbles. Lo único que yo podía hacer era sostenerme; aunque pareciera una locura.

Y cuando le decía “estoy asustado”, Él se inclinaba un poco para atrás y por unos segundos cogía mi mano y mi temor desaparecía. Y cuando le decía: “estoy cansado”; o me preocupaba y ansiosamente le preguntaba: “¿a dónde me llevas?…” Él giraba un poco la cabeza, y escuchaba su voz llena de ternura que me decía: “PEDALEA Y CONFÍA EN MI…”.

Así que comencé a confiar en Él..

Él me llevó a conocer lugares desolados, donde reinaba el hambre, la pobreza, la enfermedad, la injusticia, y también me llevó a conocer gente con un corazón lleno de dones, lleno de amor, de generosidad, de justicia, de alegría y de paz. Ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje; nuestro viaje: de Dios y mío. Y Él me dijo: “Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, mucho peso extra , así te irás pareciendo a mí, que todo cuanto tengo os lo he dado y el viaje se nos hará más ‘ ligero’ “. Y así lo hice con la gente que ibamos conociendo. Y allá íbamos una y otra vez, Él y yo…

… ahora ya no le digo nada; estoy aprendiendo a “pedalear” con otro ritmo, por los más “extraños lugares”, estoy aprendiendo a callar y a disfrutar de la vista de este paisaje nuevo y de la suave brisa en mi cara. Y sobre todo estoy aprendiendo a gozar de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios.

Se que Él lleva la bici y confío del todo en Él.

Solo le digo de vez en cuando que estoy “cansado”, porque me gusta verle girar ligeramente la cabeza hacia mi y escuchar como me dice, con una ternura inefable: “ÁNIMO, ¡PEDALEA! Y CONFÍA EN MI, YO TE LLEVO”… “


Jesus and the Bike by =fiora-darkelf on deviantART

¡De regreso!

A mí es así como me gusta pensar en Jesús: viviendo a más no poder…

No es que crea que el valor con que encaró el dolor y la muerte no es para tomarse en cuenta, pero creo que la lucha más colosal tuvo lugar cada día de los 3 años de campaña.

Es estupendo  saber que ya está de vuelta, con la prueba superada.


Jeshua Em’Anu’Ell by ~luh-yart on deviantART

Hoy es domingo de resurrección y estoy contenta.

Jueves Santo


OMG…
Originally uploaded by Flavio Demarchi

¿Les pasa a ustedes? Cada que veo el reloj siento lo rápido que avanza
el descanso de semana santa…
¡Tanto que lo esperé!

Recuerdo que cuando iba a Xalapa de vacaciones por estas fechas, mi
bisabuelita se enojaba si prendíamos el radio o la televisión, diciendo
que teníamos que respetar el luto por la pasión de Jesús; esto me hacía
sentir culpable, porque me preguntaba cómo era que podía pasármela
tan bien con mis primos en un día tan triste como ese. Y no sé como,
pero nos las ingeniábamos para jugar con todo y el pesar.

Hoy que lo recuerdo, estoy segura que El, que todo lo sabe, estaría más de acuerdo en que ese día lo pasáramos jugando, disfrutando a plenitud nuestros 6 años, en lugar de llegar de golpe al concepto tan siniestro de que los seres humanos pueden especializarse en provocar dolor mortal a un hermano suyo, no importando siquiera por casualidad que fuera que fuera bueno, que fuera sabio, que fuera justo ni que fuera Dios.