Descalabro para la ciencia

Leí que apenas ayer un gran incendio consumió una de las más importantes colecciones biológicas del mundo. Ocurrió este fin de semana en el Instituto Butantan, en Sao Paulo, Brasil.

El desastre destruyó el esfuerzo de incontables investigadores que se arriesgan a ir por aquellos ignotos parajes para atrapar un especímen y luego trasladarlo al centro de estudio con el afán de que la humanidad sepa más de ellos (bueno, tanto del especímen como del científico, para qué negarlo). Este esfuerzo había sido impulsado con especial ímpetu dada la desaparición de muchos hábitats generada por la contaminación e impacto ambiental humano.

Más de 100 años de historia y exploraciones científicas en diversas regiones del mundo se convirtieron en cenizas: Sólo carboncito queda de alrededor de 80 mil ejemplares de serpientes, arañas y escorpiones cuya importancia fue vital para tantos, pues más del 80% de los antídotos contra venenos en Brasil se desarrollaron en el Instituto.

Gran pérdida para el saber (y sobrevivir) de la humanidad.