Para mi Hombre Araña

A nuestra familia le encanta la música de Luis María Pescetti.  Disfrutamos la frescura, cariño, ternura, disfrute y comprensión del mundo estupendo de los niños que comparte en cada canción.

Hoy escuché la que se llama “Hombre Araña” y me recordó lo tanto que disfruta Pascual sus múltiples identidades secretas de súper héroe y de cómo le emociona unir personalidades, poderes y disfraces, pues nada mejor que la máscara especial, los guantes de invierno, los tenis antiderrapantes y el pantalón de pijama para acabar con los malosos…

Ustedes comprenderán que no estoy autorizada a dar declaraciones sobre la verdadera personalidad del Hombre Araña -y la verdad, es un secreto de familia muy guardado- por lo que mejor me limitaré a incluir una foto de su última y trepidante aventura por salvar el universo. Salió muy guapo ¿verdad?

"No imagino el mundo sin vos, gracias por estar, infinito hombre araña" LM Pescetti
“No imagino el mundo sin vos, gracias por estar, infinito hombre araña” LM Pescetti

Aquí la canción en versión comentada por el autor:

 

Y aquí la versión sin cortes:

Superman

Yo confieso:
Mi superhéroe preferido por años fue Superman… ¡Tan noble y tan guapo y tan justo y tan bueno!

Con los años llegué a la conclusión que el hombre de acero más bien ganaba al salvar, ya fuera alguna mascota perdida o todo el género humano. Sería aburridísimo vivir en la tierra sabiendo que estaba exento de drama terrícola, con tantos poderes sin usar a diario y sin la mínima posibilidad de despertar algún afecto sincero por sus semejantes, ya que para tal entonces los únicos sobrevivientes resultaban ser los tres delincuentes kriptonianos que en su prisma-prisión cósmica encontraron castigo y -paradójicamente- salvación del exterminio planetario.

Hoy, pasados muchos años, peinadas muchas canas y visto muchas cosas, me maravillo más de la acción de aquellos quienes -aún conscientes de su vulnerabilidad y defectos humanos- arriesgan todo para salvar a un desconocido. Esos que a pesar de saber que no cuentan con el equipo necesario -obligatorio en otros países menos golpeados por la crisis cultural y económica- acuden al llamado de emergencia para rescatar a alguien de las llamas. Los que se aventuran a territorios en guerra para prestar servicios médicos o quienes deciden dedicar su genio científico a la búsqueda de antídotos contra enfermedades que castigan a la población más olvidada, a sabiendas de que no recibirán una recompensa justa por esmero incansable. Aquellos que deciden empeñar su juventud en el afán de llevar las letras a alguna aldea perdida de nuestro país.

Esos -para mí- son Héroes de verdad.

Del Siervo de la Nación

“Morir no es nada cuando por la patria se muere”
José María Teclo Morelos Pérez y Pavón

Ayer domingo tropezamos con el cortejo que trasladaba los restos de los Héroes de Independencia de la Columna del Ángel al Castillo de Chapultepec. Nuestro objetivo era visitar la feria “Pueblos Amigos de México”…   Al ver pasar los cuatro cráneos en urna de cristal, no pude evitar pensar que fue bastante oportunista sacarlos de paseo, para tratar de avivar algún sentimiento nacionalista, algo que ni de lejos experimentamos los que estábamos allí.

Aquella “brillante” persona que se le ocurrió la idea de no respetar el reposo de los muertos, no debe saber que el espíritu de la Independencia no es algo inerte, sino que vive en cada mexicano consciente de su historia. Pues ¿Qué si me dicen mañana que los restos eran de otra persona? ¿Cambiará mi admiración por el visionario Morelos?, ¿Por el arrojado Allende?, ¿Por el valiente Mina?…   ¿No sería mejor invertir el dinero destinado al “meticuloso estudio de autenticidad” a necesidades más urgentes como medicinas en Hospitales de Salubridad, caminos de pueblos perdidos en Chihuahua o equipo a los Bomberos?

Es increíble lo lejanos que están el sentido común y sensibilidad de los gobernantes respecto a las necesidades reales de la gente en México.