¡Navidad!

La Navidad es nuestra, porque es justo ahora -más que nunca- que necesitamos sabernos todos hermanos, que si algo pasa al vecino nos ocurre a nosotros, que en la medida en que los demás estén bien, todos estaremos bien. Rescatemos la Navidad de quienes quieren acapararla, de la desesperanza, de la apatía, de la superficialidad.

Maravillémonos una vez más con el milagro: con voluntad, la Navidad puede ocurrir todos los días, pues cuando la fraternidad, solidaridad, caridad y esperanza están presentes en nuestra vida hacemos testimonio de que somos hijos de Dios, no importando qué día sea.

Navidad por fin…

A punto de cerrar 2008!!!

Ya estamos a 3 de diciembre y -por si aún no lo has hecho- es muy buen momento para sacar del estante la música navideña, desemplovar las cajas en donde tienes algún adorno de la época y -mientras se prepara un rico ponche que impregne su aroma a manzana y canela- permitir que el espíritu navideño se apodere de tu casa.

No es necesario que tu fachada esté llena de lucecitas que encienden y apagan sin cesar en una silente pero notoria competición entre vecinos, para ver quién ilumina más (por favor, que hay que recordar la crisis energética en que nos encontramos). Y sí… Ya sé que no eres tan ingenuo como para creer tanta mentira comercial que sugiere que mientras más compres más querido y feliz serás en estas fechas. ¡Bueno estaría esto! ¡Qué triste sería el caso si en verdad la Navidad dependiera del dinero o de las compras o de los regalos!… Sería tanto como decir que para que llegue el verano es necesario que compres paragüas nuevo…

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