Todos los días al salir de casa veo innumerables hombres y mujeres que cumplen con su rutina. Unos van platicando con sus hijos mientras los llevan a la escuela, otros suben con prisa a los camiones llenos o abren sus negocios con la esperanza de un día mejor que el de ayer. Más allá de si son hombres o mujeres, si van de traje o en jeans o si usan maquillaje de moda o prefieren la sinceridad de una cara sólo lavada, percibo en ellos la certeza de que su esfuerzo le permitirá sobrevivir, apoyar en su familia y -en el mejor de los casos- superarse como grupo.

Caso aparte son los muchachos que van a estudiar. En la mayoría de ellos aún brilla la fascinante invitación de la vida a romper límites, a saberse depositarios de un flexible futuro por el cual hoy aún no tienen que pagar el boleto completo.

Reconozco a quienes dan día a día su vida, cosiéndola a la rutina con amor, paciencia y hasta resignación, en beneficio de un futuro para las vidas que han nacido de la propia.

Hoy supe que la famosísima Familia Telerín encargada de recordar a nuestros padres que ya era hora de mandarnos a la cama, no importando qué tan buena estuviera la reunión/programa/plática tiene su versión “reloaded”.  Aquí va para gusto de algunos como yo que recuerdan aquellos lejaaaanos días.

Conocimos a Cantoalegre hace unos años, de mano de Zopi y Gaviota en los programas de @Radiombligo. Es un reconocido proyecto colombiano dedicada a fomentar la música entre los niños con creaciones de óptima calidad tanto en forma como en contenido. Una maravilla más del proyecto es que permite la descarga de su variada propuesta musical de manera libre y legal desde este su sitio Cantoalegre: ¡Música libre!

Al disfrutar esta música para niños (y también no tan niños) se adivina que es resultado de trabajo concienzudo y paciente, cuyos ingredientes principales son el amor a los niños y todo el sabor colombiano.

Comparto aquí una de sus tantísimas canciones hermosas; se llama “Carta al viento” y probablemente ustedes ya la han escuchado pues de vez en cuando la incluían en Discovery Kids.

Por último, y para cerrar con broche de oro, la agrupación ha preparado un disco especial para esta temporada navideña llamado “Cantoalegre canta Navidad” que no tiene pierde. ¡Anímate y escúchalo! Quedarás muy contento, disfrutando esta música con fondo y muy cercana al sentido verdadero de la Navidad. Lo encontrarás disponible también en musicalibre.com.co

¡Larga vida a Cantoalegre!

Para no perderte sus noticias:

Para recordar nuestras raíces mexicanas que se transmiten de generación en generación a través del trabajo, la comunidad y la comida preparada con amor.

Para aquellos dos jóvenes muchachos, que se conocieron un Sábado de Gloria hace ya muchos, mucos años y que iniciaron la maravillosa, entrañable, esforzada y amorosa familia a la que pertenezco (para mi fortuna).

¡Los amamos!

Como decía Gustav Mahler: “No hay más que una educación, y es el ejemplo”. Así que vamos a enfrentar el reto diario con mucho amor, entusiasmo y compromiso, pues será -al final de cuentas- lo que único perdurable que heredemos a nuestros hijos.

Esta poesía, de Juan de Dios Peza me lleva a recordar cuando los tres hermanos escuchábamos declamar mi Mamá. Ella lo regalaba con especial dedicatoria para mi hermano, en aquellos días en que disfrutábamos de sus maravillados ojitos cada vez que ganaba una nueva canica única y especial (a pesar de tener un bote de leche lleno de ellas) o cuando pedía que le cambiaran el “potolón” para que le pudieran poner sus botas de vaquero, peleaba como valiente héroe con su escudo de plástico intergaláctico o pasaba horas encerrado en su recámara con el vaporizador hasta que se recuperara de la bronquitis que tantos años nos tuvo de cabeza…

Hoy, que volví a encontrar la poesía me sorprende cuánta verdad hay en ella, ahora que disfruto esta etapa con mi hijo.

Aquí la comparto con ustedes:

Este era un Rey

Ven mi Juan, y toma asiento
en la mejor de tus sillas;
siéntate aquí, en mis rodillas,
y presta atención a un cuento.

Así estás bien, eso es,
muy cómodo, muy ufano,
pero ten quieta esa mano,
vamos, sosiega esos pies.

Éste era un rey… me maltrata
el bigote ese cariño.
Éste era un rey… vamos niño.
que me rompes la corbata.

Si vieras con qué placer
ese rey… ¡Jesús! ¡qué has hecho!
¿Lo ves? en medio del pecho
me has clavado un alfiler!

¿Y mi dolor te da risa?
Escucha y tenme respeto:
Éste era un rey… deja quieto
el cuello de mi camisa.

Oír atento es la ley
Que a cumplir aquí te obligo.
Deja mi reloj… prosigo.
Atención: Éste era un rey…

Me da tormentos crueles
tu movilidad chicuelo,
¿ves? has regado en el suelo
mi dinero y mis papeles.

Responde: ¿me has de escuchar?
Éste era un rey… ¡qué locura!
Me tiene en grande tortura
que te muevas sin parar.

Mas ¿ya estás quieto? Sí, sí,
al fin cesa mi tormento…
Éste era un rey, oye el cuento
inventado para ti…

Y agrega el niño, que es ducho
en tramar cuentos a fe :
«Éste era un rey»… ya lo sé
porque lo repites mucho.

-Y me gusta el cuentecito
-y mira, ya lo aprendí:
«Éste era un rey», ¿no es así?
-Qué bonito! ¡Qué bonito!

Y de besos me da un ciento.
y pienso al ver sus cariños:
Los cuentos para los niños
no requieren argumento.

Basta con entretener
su espíritu de tal modo
que nos puedan hacer todo
lo que nos quieran hacer.

Con lenguaje grato ó rudo
un niño, sin hacer caso,
va dejando paso á paso
a su narrador desnudo.

Infeliz del que se escama
con esas dulces locuras;
¡Si estriba en sus travesuras
el argumento del drama!

¡Oh Juan! me alegra y me agrada
tu movilidad tan terca;
te cuento por verte cerca
y no por contarte nada.

Y bendigo mi      fortuna,
y oye el cuento y lo sabrás:
«Era un rey a quien jamás
le sucedió cosa alguna».

¿Quién no ha sentido la enorme emoción de dar un obsequio?

Y por supuesto no me refiero a los comprados, sino a los que uno ha hecho con cariño. En estas fechas recuerdo que contábamos los días mis hermanos y yo para hacer las tarjetas de navidad que regalaríamos a nuestros amigos y familia. Eran de cartón, pintados con acuarela y plumones y cada uno era distinto. Sí, o sé seguro que no eran espectaculares o tan “perfectos” como los que venden por millares en los almacenes, pero de que llevaban nuestro corazón impreso, de eso no hay duda..

Y es cierto lo que dicen: Nadie te puede quitar lo que diste…

Un abrazo y ¡Feliz Navidad!

¿Qué seríamos sin aquéllos que ya no están con nosotros?

Hoy pondremos nuestra ofrenda porque estamos convencidos de que somos nuestros afectos, sueños, valores, compromiso, pensamientos y sentimientos.

Los recordamos en nuestro diario andar y agradecemos a la Vida el haber tenido oportunidad de conocerles. Nos dieron un ejemplo de Vida.

Y aún cuando no los vemos, ellos siguen estando con nosotros, dejaron su mejor luz y nos acompaña siempre.

Estoy segura de que están cerca del Primerísimo y como diría mi Tío: ¡Benditooooo Dioooos!

Cuando vi este comercial, no pude si no recordar aquellos gloriosos días en que mi hoy marido y entonces novio se esmeraba para ganar el cariño de mi familia. Y hay que mencionarlo: lo logró (y lo sigue logrando cada día) con creces.

Ayer, después de ver una película en donde aparecía una bebé, mi hijo de 3 años declaró:

“Tengo una gran idea: Como bien mis espinacas, crezco grande como Papá y tengo un bebé”.

¡Alarmaaa! ¡Alarmaaa!

Tengo que hacer énfasis en lo maravilloso que es estudiar, viajar y disfrutar plenamente la vida independiente antes de tener obligaciones mayores.


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Mensaje sencillo, rotundo y directo. ¿Para qué más?

Para mí, esta canción es mágica: me permite regresar el tiempo tantísimos años que en un parpadeo me encuentro con tan sólo 6, en vacaciones de navidad, hecha un ovillo bajo las cobijas, sintiendo el frío en mi nariz y adivinando que el sol estará por entrar en la ventana. Escucho atenta… ¡Sí! Mi Mamá ya se levantó y está cocinando unos ricos hot cakes y chocolatito caliente. Me hago el ánimo para voltear y veo a lo lejos que mi hermana está dormida; todo está silencioso hasta que -de repente- escucho el disco de Alberto Lozano que mi Mamá ha puesto para despertarnos; se me llena el corazón de felicidad por ser su hija. Tanto, como ahora a casi 3 décadas de distancia.

Por cierto, si quieres seguir los pasos de Alberto Lozano, visítalo en su espacio en myspace: www.myspace.com/albertolozanocantoalaluz

Soy un viajero recién llegado a este lugar, gracias por la invitación a la vida que me han hecho llegar  y he tomado el riesgo y el privilegio de aceptar.

Después de 9 meses de dormir cómodo, seguro y abrazadito al cuerpo de mi mama y el abrigo y protección de ti, papá, hoy vivo mis primeros dos añitos a la luz del día.

Empiezo un tiempo indeterminado en esta vida y esta etapa de dos años es la más holgada feliz y despreocupada que me tocará vivir. Les pido que me sigan abrazando, besando porque me produce confort, aceptación, compañía y protección .Todavía no alcanzo a entender tantas cosas y formas que tengo que cumplir porque no habían sido necesarias para mi, pues solo me nutría y dormía por lo que ahora les pido paciencia y comprensión; se que ustedes me aman y por ello quieren que sea el mejor niño del mundo, pero pido comprensión, compañía y paciencia para mí que soy un niño tan niño como cuando ustedes lo fueron. Papá tiene su esencia de papá y mamá tiene su esencia de mama, ¿podrían darme tiempo para que con toda la tranquilidad  y a mi ritmo yo vaya mostrando mi esencia propia?. Para eso necesito estar un poco ligero de presiones para el cumplimiento de tantas reglas y formalidades que no me dejan tiempo para madurar mi esencia y para llegar a hacer las cosas por voluntad propia y no solo por agradarles.


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He estado atento para aprender lo más posible a mi alcance dentro de nuestro hogar y con nuestra familia y he sido feliz, pero no alcanzo a comprender  porque me dejan solo cuando me arreglan los dientes, quiero que sepan que no lo comprendo y me asusta  quiero que me ayuden en esta situación haciendo un poco más tolerable esta etapa aligerando la presión de los demás aprendizajes. Deseo que me pidan lo básico, que me abracen, me besen que juguemos, platiquemos  y vayamos al parque.

Sé que están muy ocupados y se preocupan por el futuro, pero ahora soy un niñito en blanco, un recién llegado a este planeta y mis únicos y más grandes amores, ángeles protectores, defensores, maestros pacientes confiados y cariñosos de todo el universo y de toda mi vida, son ustedes.

Los amo

Yo

(Agradecimiento especial para los facilitadores del mensaje de Pascualín: Sus Abuelitos)

Ví este cortito de Pocoyó (me los tengo que recetar a petición -por decirlo de alguna manera- de Pascualín) y me acordé irremediablemente de los cumpleaños de mis papás cuando éramos niños. Pobrecillos, las que tenían que pasar ¡y por tres!

Que el chico está a todo motor, ni duda cabe. Sólo queda recordar aquellos gloriosos días en que la casa estaba impoluta, los pisos relucientes y nada de polvo ni cosas fuera de su lugar. Ahora, en el afán de descubrimiento de la vida, tenemos en un momento a cargo del capitán Pascualín una excursión debajo de la mesa, lo encontramos nadando en el suelo o jalando el barandal de su cama para ver si de veras aguanta.

No, no crean que es uno de esos demonillos de Tazmania o mocosos descarriados que destruyen las cosas por fastidiar, en verdad que todo lo hace con afán de descubrir (¿o será que soy su Mamá?) Tsssss.

Verlo en acción, me recuerda mucho al pequeño Jack Jack de “Los Increíbles” a cargo de quien viene el siguiente corto.

10 años se dicen pronto  ¡Y tantas cosas han cambiado desde aquella lluviosa tarde en que nos casamos!

Europa amaneció el 1o. de enero de ese año con una nueva moneda única.  Clinton tenía el corazón angustiado por el juicio en su contra por “actos impropios” y al mes siguiente llegaría al poder Hugo Chávez de la mano de la gran mayoría votante y convencida en Venezuela.  Nos sorprendimos con la violencia ocurrida en Columbine y ¿recuerdas? nos hacía gracia que algunos tuvieran la precaución de considerar al 11 de agosto como el fin del mundo , tomando como base una interpretación de escritos de Nostradamus que sitúa el apocalipsis en estas fechas.

La capacidad de muchas cosas ha cambiado, entre ellas, la del asombro. En 1999 teníamos que elegir cuidadosamente qué archivos guardar, porque -al menos aquí- todavía se usaban los diskettes de 3.5, las USBs eran casi desconocidas(1) y la capacidad de los discos duros era muy limitada (¡Quién pensaría que ahora hablaríamos de Gigas en cualquier equipo básico!).   Lo “in” era contar con el sistema operativo Windows 98 SE, lanzado por Microsoft para subsanar serios problemas de seguridad con su versión anterior. Y -aunque no lo aceptemos del todo- los que teníamos algo que ver con las computadoras estábamos preocupados por el “desafío Y2K“, cuya teoría era que las computadoras se desquiciarían ante el cambio de fecha de los 19… al 2000.  El Xbox apenas se daba a conocer como proyecto secreto entre los desarrolladores(2) y la aparición de la Ipod aún estaría a 2 años de distancia(3) por lo que Santana y Tarkan no temieron que sus lanzamientos (Supernatural y Tarkan) fueran “compartidos” malamente de amigo en amigo vía archivo mp3… Read More →

Es maravilloso el sentimiento encontrar algo perdido largamente buscado.

Hoy, gracias a la prodigiosa memoria de mi hermana,  pude recordar el verso que declamaba tan galanamente mi Tío para nosotros y que tanto me recuerda las vacaciones de verano en Xalapa, con mis Abuelitos.

Aquí va:

Un pececillo travieso
por el mar iba nadando
cuando vio sobresaltado
un pedacillo de pan
iba a cogerlo al instante
pero su madre le dijo
no lo comas… Hijo
mira que a pesar te va
mas el pececillo travieso
comió del pan, y por necio
muerto del agua salió.

Esta rima para mí significa recordar aquellos días calurosos de julio, a los 7 años, cuando nos metíamos a la pileta del patio bajo la sombra del naranjo, escuchando por el radio un episodio más del gran Kalimán. Aquellos días cuando mi abuelita nos regalaba 50 centavos para comprar unos bolis de coco con Doña María y nos emocionaba saber que vendría mi Tío Beto de Alvarado para pasar el fin de semana.

Apenas te distinguíamos a lo lejos, cómo un minúsculo puntito con sombrero jarocho venía caminando decidido y rápido hacia nosotros, derechito con tu guayabera azul y el costal blanco de donde salían mil maravillas.

Trabajador incansable, lo mismo conocías a fondo todo lo necesario para arriar un buen hato de ganado a lugares distantes que pescar en altamar, pero nunca estabas demasiado ocupado para pasar por alto la llamada del vendedor de fruta o paletas; así, comprabas sin miramientos tantísimos recuerdos deliciosos para nosotros y para todos los niños que tenían la suerte de andar por allí; por cierto, hay que decir -de paso- hacías felices a los vendedores, porque la verdad, nunca fuiste muy atento a las minucias matemáticas para recuperar el cambio exacto.

Pasaron los años. Crecimos. Nuestras visitas se acortaron a fines de semana en que una escapada relámpago nos permitía visitarlos de vez en vez. Cada vez te veía más grande, honrando con puntualidad inglesa a las 4 de la mañana la enmienda de mantener a raya las hojas del flamboyan. Mentando madres a la escoba que -rebelde- no se doblegaba como antaño lo haría la red cargada. Mirando largamente a los perros.

Pienso que la dedicación concienzuda al oficio de cargar más de 90 años y buscar por todo el patio el sol, no te daba tiempo para entender mucho de lo que te decíamos, pero te daba igual… y nos mirabas con esos ojos atentos, como diciendo que nos escuchabas, acompañándonos así a tu manera.

En el fondo, creo que tuviste éxito en tu disfraz adusto, para ocultar que nunca dejaste de ser un poco niño. Y eso se descubría, para los que conocíamos tu secreto, cuando pensabas que nadie te miraba y le dabas de lo más rico de la comida a la Chata, quien -como tú- buscaba siempre el sol.

Tío, te llevamos siempre en el corazón.

Con cariño,

Tu sobrina.

¿Te acuerdas vida mía de aquéllos  días de mayo de 2008? hace precisamente un año en que los nervios junto con la alegría se nos mezclaron?  ¡No sabíamos que hacer!…  Todavía me acuerdo y hasta se me eriza la piel y firmemente creo que esta aventura esta valiendo vivirla al 100%.

Nuestras vidas han dado un gran giro, tal vez nuestro gusto por la lectura es el más bajo en toda nuestra vida, hemos subido un poquitin de peso, no tenemos momentos de ir al cine, no salimos los fines de semana; no te preocupes este año lo vamos a recuperar porque fue una año de ajuste.

Ver a Chiquito me hace ver mis problemas desde otra perspectiva, hace precisamente un año fuimos bendecidos porque cuando escuchamos una risa, grito o llanto veo a mi interior y me digo valio la pena. Muchas gracias por este año, y por toda la dedicación en criar a nuestro Chiquito.

En nuestra casa somos ¡Tres!   ¡Viva!