Esos peligrosos estereotipos

Contra el racismo

Hace un momento, en el súper escuché a una señora que platicaba con su hija lo bonito que era el bebé de su vecina porque “le nació güerito”; y recordé cuántas veces de la boca de algunos padres he escuchado que su hijo “nació morenito, pero muy simpático”, o el colmo que llegó a manos de quien nos corta el cabello, diciendo que estaba feliz porque su nieto nació con los ojos “tan azules, pero tan azules que parecían negros”.

¡Qué horror!

Lo más lamentable es que esta percepción se replica infinidad de veces en un país en donde lo que abunda es la gente morena y coexiste con un gran desprecio a este color de piel.  ¿Qué pasa? ‘Aún después de tantos siglos no nos hacemos cargo de que en nuestras venas corre sangre indígena y negra, lo que no implica que somos mejores o peores que otros, es simplemente una característica nuestra?

Ya sea por estereotipos culturales, comerciales, o por simple complejo de inferioridad, encontramos que el racismo se afianza desde edades tempranas. Para muestra, basta un botón:

Necesitamos practicar la aceptación de nosotros mismos. Este será un gran paso hacia la reconciliación con nuestros orígenes que nos hará reconocernos en plenitud. De no hacerlo, la pesada carga de discriminación e inferioridad caerá en la espalda de las nuevas generaciones que han corrido con la triste suerte de no contar con padres que valoren el color de piel como lo que es: una característica más.

Encontré también este vídeo, con el testimonio de mujeres a quienes el racismo ha dejado honda huella en su vida (inglés):

¡Sin etiquetas!