Crujiente bollito

Sombraverde nos consintió y vino a hornear pan a casa, dejándonos una experiencia inolvidable.

Es maravilloso comer algo hecho por uno mismo… después de ver todo el trabajo que se requiere para lograr un crujiente y fresco bollito uno jamás volverá a tomar una pieza de pan para darle una o dos mordidas y luego dejarlo por allí esperando mejor ocasión. Es decir, tener conciencia sobre todo el tiempo, ingredientes, esfuerzo, conocimiento que se requieren para su obtención necesariamente provocan su consumo responsable.

Eso me orilla a recordar la infinidad de veces que en los restaurantes veo que el comensal deja su plato con más de la mitad de la comida, o la ropa que se deja casi nueva sólo porque pasó la moda o la infinidad de baratijas que se compran por seguir el impulso para después quedar arrumbadas en algún cajón.  Tal vez una de las causas del consumo voraz de nuestros días se debe en parte a que no sabemos a ciencia cierta de todo lo que implica fabricar cada una de las cosas con las que contamos. Sabemos muy bien los precios de los objetos, pero no su valor.

Los dejo por hoy, con la invitación a que preparen o fabriquen por sí mismos algo para su consumo. Es una experiencia verdaderamente sensibilizadora, sin contar lo divertido que puede ser para los niños: Pascualito con emoción dice a todos que ya sabe poner el ajonjolí “despacioooo, despaciooo, despacioooo”.

¿Consumus o Responsabilus?

Encontré este corto animado coresía de la Televisión Educativa Intergaláctica a cargo de Pablo Llorens para SETEM Comunitat Valenciana. Me pareció estupendo… Aquí lo dejo para ustedes: