Y esta de aquí, es para mi Chinito querido:

A Pascualín le encanta TV Once Niños. De la nada, empieza a cantar las nuevas cancioncitas como las siguientes. Cuando lo escucho, me ilumina un rayo de sol porque -según mi teoría- un niño que canta nomás porque sí, es un niño feliz.

Me encanta Luis Pescetti. Su ánimo alegre y juguetón contagia uno de placeres más sencillos y profundos de la vida: asomarnos de puntitas a la ventana para disfrutar un poco de aire fresco, ese que respirábamos todos los días cuando éramos niños. Hay muchas canciones que de él nos gustan: Angelina, Pastel de chocolate sin cáscara, El campamento y muchas más.

Hoy, por azares de que es a mí quien me toca elegir lo que pongo en este blog, pues comparto con ustedes una de mis canciones preferidas con él. Y bueno… para ser francos, también es la preferida de Ax y de Bruno, ¡pero al primero le da un poquillo de tiempo confesarlo!

Con ustedes: ¡El niño caníbal!

Y esta es una buena ocasión para comparar versiones. Aquí viene la misma canción con Virulo, aquel cantante cubano que recuerdo nos visitó en la Universidad. Esta versión tiene un poco más de historia alrededor del insaciable niño caníbal.

La canción, de Luna Monti y Juan Quintero igual no es del gusto de todo el mundo, por aquello de la antropofagia, pero nos parece muy divertida (la canción, no la antropofagia… que conste).

Pues aquí va la letra:

Yo soy un niño canibal y nadie me quiere a mi
no me quedan amiguitos por que ya me los comí,
No tengo padre ni madre, tampoco tengo hermanitos
No tengo tíos ni tías tengo muy buen apetito
Nunca me río nunca juego, vivo alejado de la gente
Ni abro la boca ni sonrío estoy cambiando los dientes.
Cuando me comí a mi abuelo me castigo una semana
Mi abuela que es una vieja gruñona y vegetariana,
Si un día se la comieran con todas su verdolagas
Pero es tan insoportable que la tribu no la traga
Nunca me río nunca juego, vivo alejado de la gente
Ni abro la boca ni sonrío estoy cambiando los dientes.
Le pido a los Reyes Magos un poco de caracú (catsup)
y algunos exploradores para cambiar el menú,
Y pido para mi abuela arróz y harina a su antojo
Para que cuando se muera se la coman los gorgojos
Nunca me río nunca juego, vivo alejado de la gente
Ni abro la boca ni sonrío estoy cambiando los dientes.

Y bueno… menos mal que aunque ya tantos años han pasado, parece que nuestros corazones sigue igual de contentos que cuando jugábamos bote pateado con los amigos en las soleadas y lejanas tardes de agosto.

Con este Cd de Piojos y piojitos 2, la intención del Jardín de la Esquina fue la de recuperar y continuar la historia del primer Piojos y piojitos, grabado en 1991 y que contó con la producción de Fito Páez.

Yo lo encontré en Radiotekita, la sección dedicada a niños del portal Radialistas: maravillosa comunidad online de amantes de la Radio que creen en el contenido generosamente compartido como una manera para lograr un mundo mejor.

Aquí una de las canciones que me ha gustado más: Carta al viento.

¡Felicidades por tan bonita canción a “El Jardín de la Esquina”

Ayer por la tarde y hoy los vientos se han desatado. Ya van varios árboles y espectaculares que se han vencido ante su fuerza innegable. Nosotros escuchamos tan fuerte las ráfagas en las ventanas y techos que hasta pensamos en algun momento que alguien quería entrar a la fuerza a la casa.

Eso me hace recordar que cuando llegaba la época de los vientos (febrero, en aquellos años en que el calentamiento global aún no cambiaba tanto los climas) esperábamos que todos los autos se fueran de la escuela para que mi Mamá -que apenas empezaba a manejar- pudiera ir despacito, a sus anchas por el camino de regreso a casa. Y ¿qué mejor para esperar esa hora en que se vaciaba el estacionamiento que platicar las noticias del día, disfrutar un meloncito dulce recién picado y cantar?…

Aquí está una canción de esa época que viene muy ad-hoc:

Cuando los vientos,
soplan violentos,
las horas son momentos,
lanza tus libros sin dudar,
lánzate tu a rondaaaaar…

Verdes praderas, fuentes parleras,
auras de las riberas;
cuando en el pecho hay juventud
es el rondar vitud.

Rondín (rondín, rondín)
de la montaña (de la montaña)
la brisa al fin tu frente acariciará.
Y el sol (y el sol, y el sol)
que te acompaña, (que te acompaña)
como un allama el alma te incendiará.

Subir (subir, subir)
siempre subir (siempre subir)
mientras los valles cantan así:
Rondín (rondín, rondín)
repite el viento
Atrevimiento tu lema será.

(Rondín de la Montaña)