Siempre me quedará

Tengo que confesarlo…

Me dan flojera las voces quejositas de algunas personas para quienes tooodo es difícil y buscan a alguien más que les solucione cada problema de su vida, sin antes siquiera hacer el intento de resolverlo.

Considerando lo anterior, la primera vez que escuché la canción que ahora les propongo, recordé a tantas mujeres con quienes me he topado en la vida y que desean despertar el instinto protector de los demás con su manera de hablar, que -en mi pueblo- llamarían “chiquiona”.  Y si a esto le añaden que la artista se llama Bebe, pues ya se imaginarán…

Sin embargo, algo pasó que me hizo caer en cuenta de lo mucho que me gustaba, en contra de todas mis expectativas… ¿Será la letra? ¿Será la música?

Está bien, lo acepto: es justamente su voz, que le da un relieve a mi parecer notable al mensaje de desconsuelo y añoranza de un amor irremisiblemente perdido.

Y bueno, con esto compruebo lo que dice el principio:
Los prejuicios son para romperlos.

Tengo miedo

Pascualito resultó tener muy frágil el esmalte de sus dientitos; a pesar del cepillado tiene lastimados sus dientes y mañana iniciamos el tratamiento con el odontopediatra. Preferiría mil veces que me hicieran el tratamiento a mí que a él, porque está muy chiquito y será la primera vez que grite con miedo llamando a su mamá y que yo no pueda ir a rescatarlo sino hasta que termine la sesión.

Reviso su dieta… ¿Dulces? nada; bueno, para ser exactos 4 paletas de caramelo que le dió el pediatra al final de la consultas a lo largo de 2 años y 2 paletas Payaso… ¿Azúcar? sólo la de las frutas… ¿Refresco? ni en sueños. Entonces… ¿Cómo es posible que veo tantos niños de su edad que no conocen el cepillo de dientes ni por accidente y tienen unos dientes fuertes y sanos?

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En este delicado punto, las opiniones de los especialistas son bien diferentes: de los 4 que consultamos uno se declaraba por “amarrarlo” para inmobilizarlo hasta que terminara (tipo Guantánamo) o de plano lo sometiéramos a anestesia general;  otra dijo que con un cepillado meticuloso podriamos esperar a que creciera más para poder entrar en tratamiento posterior (al principio creímos que sería la mejor opción, pero según las radiografías esto avanza muy rápido); la tercera nos dijo que quedarían bien unas resinas y con eso no habría problema (a pesar que todos los demás dijeron que no funcionaba este sistema porque se estrellaban, caían y después era peor el tratamiento); y la última propuesta fue realizar 3 sesiones de 30 mins: Una para extirpar la pulpa, otra para poner fundas metálicas, la tercera para ir por resinas en dos muelitas más.

¿Qué hice mal? Le dí leche materna 11 meses, y lavaba los dientes de acuerdo como aprendí con el Doctor y con la práctica de hacerlo diario.  Lo peor es que veo que no fue suficiente y mi error lo pagará mi chiquito querido… El médico dice que es una característica personal, como tantas otras, el que sus dientes sean frágiles. Eso no me hace sentir nada mejor. Pobrecito de mi pequeño… hoy está tan alegre y mañana descubrirá que no bastará con llamarme en cualquier momento en que sienta miedo para tener la seguridad de que estaré con él.

Estoy muy, muy acongojada.

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Andrea, bienvenido a las 9.00 pm

El biberón es cosa de la historia, tal parece… pero todavía nos hace sentir su falta. Esta semana hemos tenido bastantes dificultades para que Pascual se duerma, y miren que hemos intentado de todo: mucho ejercicio en la tarde, leche calientita, pijama preferida, cancioncitas, cuentos, luz apagada, ¡en fin! parece que no termina de extrañar su biberón.

Si corremos con mucha, muchísima suerte, estárá intranquilo media hora para poco a poco disminuir el ritmo hasta dormirse; en caso contrario, tenemos una sonata larga, en donde lo mismo inventará canciones, sentirá que el pañal le pica, dirá el nombre de todos sus amigos interminablemente, querrá la pijama de Superman o de plano se tirará al don dramático llorando por su mamá.

¿Qué le vamos a hacer? Estamos entrando de lleno en los terribles (y en algunos años más añorables) dos años.

Ahora que no contaba con nuestro as bajo la manga: Andrea. Digo, si logra dormir monstruos rojos, Pascualito para él será pan comido.

Al menos eso espero.

¡Gracias por el tip SombraVerde!

¿Papá?

Cuando veo dormidos a los hombres de mi casa, puedo sentir que la paz de niño los envuelve.

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Pascualito Jack Jack

Que el chico está a todo motor, ni duda cabe. Sólo queda recordar aquellos gloriosos días en que la casa estaba impoluta, los pisos relucientes y nada de polvo ni cosas fuera de su lugar. Ahora, en el afán de descubrimiento de la vida, tenemos en un momento a cargo del capitán Pascualín una excursión debajo de la mesa, lo encontramos nadando en el suelo o jalando el barandal de su cama para ver si de veras aguanta.

No, no crean que es uno de esos demonillos de Tazmania o mocosos descarriados que destruyen las cosas por fastidiar, en verdad que todo lo hace con afán de descubrir (¿o será que soy su Mamá?) Tsssss.

Verlo en acción, me recuerda mucho al pequeño Jack Jack de “Los Increíbles” a cargo de quien viene el siguiente corto.

Con mucho ritmo

Dicen que los bebés disfrutan la música (y se van acoplando al estilo) desde que están en el vientre materno. Por si las dudas, Pascual tuvo música a más no poder. Cuando vveo este comercial, recuerdo la de topes y patadas con que acompañaba ciertas piezas desde dentro de mi barriga, como si tuviera una disco en funciones.