Hace mil años, cuando iba a la Universidad, tomaba mi transporte a las 5.30 de la mañana y abría mi libro para hacer menos largo el camino. Se necesitaba de una prodigiosa concentración -que a fuerza de viajes fui logrando- para adentrarse en el contenido y no distraerse con la vida misma que pasaba alrededor, tironeando de las hojas para hacerle caso sin concesión alguna.
Seguro a todos les ha pasado alguna vez: Cuando al (la) vecino(a) de butaca no le daba un acceso de tos que me hacía dudar si iniciar con los primeros auxilios, tenía sueño de reserva que le llegaba a raudales a los 10 minutos de sentado(a) y ponía a prueba la elasticidad de su cuello, incluía de aquellos estorbosos walkmans para proporcionar música de fondo a los acompañantes, o de plano lográbamos sintonizar nuestras almas en el terror comunitario pues el chofer resultaba todo un Fitipaldi y -como en el caso de aquel que todos llamaban Pirata, por sospechosas razones- hacía que entráramos en un tunel del tiempo para llegar tan sólo 50 minutos a nuestro destino, en lugar de los 90 minutos reglamentarios.
En fin, no me desvío más… Dejo un regalito dominical para aquellos que -como yo por 4 años- tuvimos que practicar el discreto arte de leer en compañía.
Incluyo aquí un comercial que me ha parecido bastante interesante, pues de manera -aparentemente- sencilla transmite con eficacia sorprendente la idea de que el carro en cuestión cuenta con una maquinaria de alta precisión. Para lograr este anuncio, fue necesario realizar 606 tomas, pues en las primeras 605 existió algún pequeño detalle que impidió que el resultado fuera el esperado. El resultado valió la pena, pues después de algunos millones de dólares invertidos, des-ensamblar dos autos Honda prototipo fabricados a mano y tres meses de paciencia mítica, ha logrado ser uno de los más solicitados en internet, logrando con rapidez la recuperación de la inversión para su desarrollo mediante su difusion gratuita vía internet.
Escrito especialmente para mi Papá,
que hace unos días me preguntó “Y… ¿Qué es eso del Twitter?”
Al principio me pareció un medio de comunicación para adolescentes a quienes los mensajes por teléfono no les bastaba para seguir la plática con los amigos de la preparatoria. Sin embargo, he descubierto que el Twitter -red social que permite enviar y recibir mensajes de hasta 140 caracteres- es un medio maravilloso para encontrar personas que comparten gustos y permite la retroalimentación sobre temas de nuestra preferencia de manera abundante, generosa y sorprendente.
¿De donde viene el curioso nombre? Tweet es “trinar” en inglés. Y tiene que ver con el hecho de que los mensajes enviados y recibidos por este medio son cortos.
La mecánica para participar en Twitter es simple:
Cuenta
La cuenta gratuita puede abrirse fácilmente en www.twitter.com. Sólo hay que elegir un sobrenombre disponible, dar tu correo y más detalles sobre nuestro perfil.
¿A quién sigo y quién me sigue?
Ahora tendremos que seleccionar personas de las que quiera recibir comentarios. ¿Te gusta algún movimiento cultural/periodista/científico/político/musical en particular? ¿tienes algún gusto especial por actividades como jardinería, medicina, poesía? Es momento de acordarte de nombres que para tí sean referentes y verificar si han abierto su cuenta en Tweeter. Esto se logra medinate la opción “buscar persona”, que encontrarás en la parte superior del menú principal a la derecha de la pantalla. En caso de que la encuentres, podrás inscribirte a su lista de lectores con tan sólo presionar el botón “Seguir”, y recibirás sus comentarios tan pronto los efectúe. Así formaremos parte del grupo de personas que lo siguen, participando en su “Twiteer List” o “TL”. (No olvides verificar primero su autenticidad antes de presionar "seguir").
Nuestros mensajes
Cada uno de los mensajes a escribir (entrada) constará únicamente de 140 caracteres en los que se puede incluir texto normal o vínculos.
Existen entradas -generadas por alguna de las personas que seguimos- que nos gustan y pensamos pueden interesarles a nuestros seguidores. Para compartirlos, basta deslizar el mouse sobre la misma y aparecerá una liga llamada “retwittear”. Si se oprime y confirma el envío se redistribuirá el mensaje a los propios seguidores; con esto se cumple la norma de etiqueta respecto a reconocer el origen de la entrada y no reescribirla directamente para que pudiera parecer como propia.
Ante alguna pregunta u opinión abierta de una persona seguida, es posible enviar respuest a, escribiendo un símbolo “@” antes del nombre del usuario de quien queremos llamar la atención, para mencionar que el comentario para su consumo. Sin embargo, hay que tener cuidado, porque el objetivo del Twitter está lejos de ser un medio de conversación, ya que es público y nadie le interesa recibir fragmentos inenteligibles e irrelevantes (para nosotros) de conversación ajena.
Los mensajes que escribamos, serán vistos automáticamente por las personas que declararon interés en seguirle a uno (seguidores). Allí puedes vertir tus comentarios; son especialmente valiosas las entradas en donde se comparte información citando la fuente, lo que puedes realizar incluyendo la liga al sitio de origen de la misma. Esto es fácil… no tienes más que copiar/pegar la URL (dirección del sitio que encontrarás en la barra de navegación) de la página que quieres compartir. Sin embargo recuerda: Sólo hay espacio para 140 caracteres en tu mensaje, y algunas direcciones son largas, por lo que exisen servicios que “acortan” su tamaño, como www.tinyurl.com. Allí pegas tu liga larga original y recibiras a cambio una versión corta igualmente efectiva, con lo que te ahorrarás valiosos caracteres por si deseas incluir un mensaje junto a la liga a compartir.
Para encontrar algún tema de interés se crearon los llamados “hash tags” que no son más que palabras en donde se antepone un símbolo “#” y que permiten a quien así desee encontrar opiniónes sobre algún tema de interés, como #guarderiaABC, por ejemplo. Así podrías leer aportaciones de las personas que dan su parecer sobre algún tema en particular y podrás identificar a quienes valga la pena seguir de contínuo..
¡Diviértete!
(constructivamente)
Mi filósofa preferida dijo hace más de 30 años mientras me enseñaba a hacer “a”s redondas: ten mucho cuidado con lo que escribes, porque todos podrán leerlo. Las normas básicas de comportamiento asegurarán que tu experiencia sea fructífera en Twitter: comunicación constructiva, sin ofensas y verificando que la fuente de la información que compartes sea de fiar. Por ello, siempre es sano tomar con "un granito de sal" las noticias que lleguen por esta vía, hasta no confirmar que su fuente sea verídica; mientras más serios sean tus seguidos, menos tendrás posibilidad de error respecto a falsas notas.
Creo que la experiencia en Twitter será tan buena como lo sea la selección de personas a las que sigas. Así que no te sientas mal si decides no seguir a alguien o alguien decide no seguirte más… Recuerda que la comunicación es dinámica y tal vez los temas de interés de ayer no son los de hoy y más vale una lista a seguir con emisores de información importante y valiosa que una que te recoja mensajes que no son útiles para tí.
Hay quienes consideran como objetivo lograr el listado de seguidores más grande posible, identificables por el lema “sígueme y te sigo”; caso respetable, pero mi punto de vista es distinto: sólo sigo a quien considero que aporará información valiosa, oportuna e interesante respecto a mis propios parámetros y temas de interés. Mientras más selectivo sea uno, podrá dar mejor seguimiento a los seleccionados.
Por último, incluyo aquí la primera canción generada a partir de hagstags -específicamente con #yoconfieso- que puede ser una fuente inagotable de letras para cantautores que se encuentran a la punta en el ámbito de las redes sociales (o a quienes la inspiración se agotó momentaneamente). Como sea, es interesante el ejercicio:
El día de ayer parecía ser uno normal: con dos diseños pendientes y una traducción en curso, todo para entregar ya. Terminé muy cansada después de dar gusto a la agenda y -justo cuando cerraba mi computadora- encontré un mensaje que me iluminó el día: Marco, un amabilísimo lector nos compartió la dirección en donde podemos encontrar 50 capítulos de “De Puntitas” para poder disfrutarlos nuevamente, y que no es otra sino ésta: http://www.radioeducacion.edu.mx/audios/depuntitas/re2.xml
¿Se te antoja regresar el calendario muchos años -aunque sea por unos minutos- y escuchar los programas que Emilio Ebergenyi presentaba en Radio Educación? Te aseguro que no tiene pierde… Déjate llevar por la imaginación a la época en donde no te preocupaban los impuestos, el sueldo, la política, los precios, ¿recuerdas?. Aquellos estupendos días en que descubrir el mundo era tu principal interés y ocupación.
“El Colibrí” es una de mis canciones preferidas. Me recuerda muchísimo la época en que apenas llegaba a los 3 años y los jardines públicos eran tan seguros que las mamás nos inscribían en un programa del entonces Instituto Mexicano para la Infancia (IMPI) para poder jugar y aprender en clases al aire libre 2 horas por la mañana.
Todos los lunes, de camino -y sin prisa- a casa, hacíamos una parada obligatoria en el Kioskito del programa “Libros para Niños”, si mal no recuerdo; de lo que estoy segura es de la emoción y lo difícil que resultaba elegir cuál llevaríamos con nosotros. Tantos cuentos con dibujos bonitos, algunos coloridos, otros por colorear, cortos o largos, con juegos o sin juegos al final de la historia, pero emocionantes todos. Gracias al pellizco que mi Mamá hacía al gasto, pudimos conocer historias tan bonitas como la de la Tortuguita Ayotzin, La mariposa presumida, Las canicas y muchos más…
Ya en casa, comíamos y hacíamos la tarea lo más rápido posible porque sabíamos que al terminar nos iríamos al sillón verde, juntitas las tres para ver las imágenes y no perdernos un solo detalle del cuento que mi Mamá iba leyendo despacito. Eso sí: la ley era que sólo se leía un cuento por día, para que nos duraran las historias hasta la semana siguiente.
Recuerdo un cuento en especial, aunque el título se me ha borrado. La historia va más o menos así:
“Hace muchos, muchos años, un hombre tuvo que enviar a su hijo a un lejanísimo lugar. El día antes de la partida, le entregó un saco grande con la misión de recoger la mayor cantidad de piedras que encontrara en el camino hacia su destino; remató tan extraño encargo con una frase misteriosa para el hijo: “El día de mañana te sentirás muy afortunado y muy desgraciado”.
Para qué más que la verdad: al recibir la encomienda el hijo piensó que su padre ha perdido la cabeza. Y más por no quedar mal que por cumplir con el encargo de verdad, recogió algunas piedras rumbo a su destino, pero no tantas como hubiera podido… es más, cuando sintió que su saco estaba a punto de pesar descontaba algunas piedras para aligerar la carga.
Al final del día su saco pesaba, pero no tanto como para cansar su espalda o impedirle llegar ligero a su destino, porque -la verdad sea dicha- a juzgar por su fuerza y voluntad, de haberse aplicado podría haber guardado muchas, muchas piedras más para cumplir fielmente con el encargo.
El caso, es que cuando le alcanzó la noche, decide refugiarse para dormir. Ni siquiera puso mucho interés de dónde puso el saco con piedras, porque era -a su parecer- una carga molesta.
Al clarear el día se despierta listo para iniciar otra jornada de camino, sólo que se encuentra con una sorpresa que le quita el aliento: ¡Las piedras feas, pesadas, comunes se han transformado en joyas preciosas! Es entonces cuando lo dicho por su padre cobra sentido: El hijo se sintió feliz por haber recogido las que llevó, pero muy desdichado por todas las que dejó en el camino por parecerle pesadas.”
El cuento, remata diciendo que las piedras son como el conocimiento. Es muy difícil recogerlo y llevarlo disciplinadamente, pero al final del día se transformarán en un maravilloso regalo para toda la vida.
Todos hemos aprendido en aquellos (al menos para mí) lejanos días de primaria que la Revolución Francesa fue un movimiento complejo y libertario, cuya fecha de recuerdo se ha fijado el 14 Julio, ya que fue ese día, pero en el año 1789, cuando el pueblo desafió a su rey absoluto y se levantó de manera espontánea para tomar la Bastilla, una temida cárcel política de entonces.
Seguramente la mayoría podemos identificar la Marsellesa al escuchar los primeros acordes… Hoy, por azares del destino me topé con su traducción, que me pareció bastante interesante. Aquí la comparto con ustedes: