De los hornos de la Alteña a nuestra mesa…

El día de hoy tuvimos una maravillosa sorpresa: Mi papá me habló como a eso de las 8 de la noche para decirme que ¡estaba justo fuera de la casa y que venía a visitarnos!

Aunque lamentamos no haber tenido fruta fresca para ofrecerle, nos dió muchísima alegría que nos viniera a ver, platicamos de los planes que tenemos para este 2009 y compartimos unos riquísimos chamuquitos recién traídos de Xalapa, justo de los hornos de leña de la Alteña (la panadería de la casa de mi Abuelita). Esto a simple vista parecerá rápido, pero no: hay más de 350 kilómetros de por medio, un viaje en autobús de 4 horas, varias estaciones de metro, un taxi y un viaje adicional de la casa de mis papás a la nuestra de por medio.  Como verán,  es toda una travesía, y más considerando los trabajos de reencarpetamiento que traen vuelta loca la ciudad; eso dará una idea de la dimensión del apapacho.   ¿Y cómo resultaron los chamucos? Mmmhhhhh….  Simplemente ¡deliciosos!.

chamucos

A ciencia cierta, no sé qué es lo que nos vuelve locos de estos panes: su sabor dulce, su crujiente sonido o que siempre que los disfrutamos va con ellos una rica conversación de familia, como ocurrió en su visita. Todo indica que vendrá un año de mucho trabajo para él y estoy muy feliz de saberlo y compartir la emoción del proyecto. Sé que saldrá a pedir de boca, como todo lo que se propone.  Por supuesto que adivinaron: Estoy muy orgullosa de mi Papá y lo quiero con todo mi corazón.

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