Cuetes, gritos y desvelos.

El día de ayer por primera vez Pascual vivió la noche del 12 de Diciembre.  En México esta es una fecha especial porque se festeja a la Virgen de Guadalupe, lo que es motivo/pretexto/indicador para:

  • Ir de peregrinación a la Basílica
    Motivo muy respetable de quien así lo hiciere
  • Tener el día feriado
    Mhhh… yo creo más bien que es un pretexto logrado a fuerza de ventajas gremiales en los tiempos en que los sindicatos sí trabajaban para lograr mayores beneficios para sus agremiados)
  • Inicio de festejos decembrinos, el famoso macropuente Guadalupe-Reyes
    Indicador – A partir de esta fecha, es muy probable que algunos de tus contactos entre los clientes no estén debido a vacaciones, fiestas de fin de año, reuniones, inventarios, cierres contables, etc.

Pero volviendo al caso de Pascual, decimos que vivió esta noche porque nunca había escuchado tantos cuetes juntos, tan sonoros, tan cerquita; no lo culpo, un bebé de tan pocos meses qué va  a saber si que vino a caer en zona de guerra y hay que huir aunque sea gateando o como se pueda.  Nosotros (con ojeras ganadas a pulso de desvelos continuos) estuvimos muy atentos, pues no queríamos volver a pasar por la experiencia  que bautizamos como “noche de barrio napolitano”.

Sucedió cuando Pascualín recibió su segunda vacuna…  De repente lanzó una cantata a todo pulmón (digamos unos 3 minutos) que no sería gran problema si no fuera porque sucedió a la 1 de la mañana. Vivimos en una zona en donde las casas están bien pegaditas -lo sabemos, estamos trabajando como burros para ver tiempos mejores, pero esto es lo que hay- y digamos que las paredes son algo comunicativas.  No bien inició su “do de pecho” una vecina gritó alguna imprecación, haciendo gala de muy notables los giros lingüísticos.  Después siguió el segundo, poco después un tercero que contestaba a la primera; creemos que el tercero indicó algo a nuestro favor, porque éste grito encendió como hogera todos los que se dejarían esuchar los siguientes 20 minutos. Eso sin mencionar que la vecina se lució dando golpes a la pared.

El escuchar tanta participación a todo pulmón por parte de los vecinos, no pude evitar recordar que en ciertos vecindarios de Nápoles (al menos allí me tocó a mí) se escucha un trasiego de comunicación sonora de medidas monumentales.  Las personas no tienen el menor reparo de gritar de ventana a ventana, ventana-calle, calle-ventana, etc. y esto es parte del paisaje sonoro que le pone un matiz bastante peculiar y memorable al lugar.

Sí, seguramente ustedes se preguntarán por el contenido de tanta gritería a deshoras, pero no podría comentarlo, estaba muy ocupada arrullando a mi niño que después de esos 3 minutos de alarma pasó 5 minutos de relajación y a los 8 minutos de iniciado el evento dormía como bendito, tranquilo habiendo dado pie al logrado el memorable Concerto Napolitano de la Casa Nostra.

Sí, yo sé que parecería que Pascualito se la pasa llorando todas las noches para lograr tal efecto, pero la sorpresa es que no. Yo creo que es el tráfico y la situación económica lo que tiene a mis vecinos bastante alterados y -por supesto- fue ésta la gota que derramó el vaso. En fin… gajes del oficio que estamos aprendiendo.

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