Hasta pronto, Emilio.

Con cariño a Emilio Ebergenyi.

Él día de hoy falleció un amigo.

Hace apenas un par años tuvimos la fortuna de conocer a Emilio. Sin falta desayunaba con nosotros y siempre disfrutábamos de su espíritu generoso que compartía lo mismo cuentos que noticias o sugerencias para ampliar nuestro panorama cultural. Disfrutábamos inmensamente su conversación inteligente, rica y espontánea, que nos llevaba a conocer nuevos horizontes en dimensiones tan distintas como las noticias cotidianas, política, música, literatura o teatro…

Fue nuestro compañero durante incontables mañanas y aún más allá: en programas como Pulso de la Mañana o Su casa y otros viajes, tantos programas educativos, comunicados culturales, cortinillas de entrada-salida y avisos de Radio Educación y hasta en el documental que sobre el espacio se exhibió en el Museo del Papalote… Sin embargo, sucedió como todo lo que uno nunca espera ni imagina: Salimos de casa unos días y al volver no lo encontramos al aire. Primero pensamos que disfrutaba de unas muy bien merecidas vacaciones, pero el mensaje de hoy del Maestro Granados Chapa en Radio UNAM nos hizo saber que que estaba en el hospital y solicitaban sangre. Cuando hablamos nos dio gusto saber que ya no la requerían porque habían sido muchas las personas que habían acudido al llamado y que Emilio estaba mejorándose.

Hace un momento supimos –así, de pronto- la tristísima noticia de su fallecimiento. Y de pronto sentimos cuánta querencia le tenemos y cuán honda ha sido su presencia en nuestra vida. No bastaría decir que lo apreciamos o que lo estimamos. No. A Emilio LO QUEREMOS, como al amigo con el que conversamos y compartimos parte de nuestra vida.

Emilio es el dueño de una voz espléndida: espontánea, fresca, anti-solemne y portadora de un estupendo sentido del humor, cuya participación es ampliamente reconocida en el ámbito cultural mexicano: Y digo “ES el dueño” con toda intención. Porque a pesar de esta inesperada separación siempre podremos recordarlo a él y a su voz, su alegría por la vida, su lúcida apreciación sobre el entorno mexicano y su evidente compromiso con nuestro país mediante el disfrute compartido de la cultura, estimulando a cada radioescucha para la construccion de su propio punto de vista crítico y autónomo.

Emilio, siempre te recordaremos y –de alguna manera- te viviremos, porque eres ya también parte de nosotros.

Con cariño.

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