¡Ya llegó Abril!

Me asomo a la ventana y veo un chorro de luz hermoso, lleno de esperanza. Veo a los niños llenos de vida y futuro, a pesar de todo, como el antídoto infalible contra la desesperenza.

Tal vez en el fondo soy como esa paloma de jardín que vive en la canción de La Perinola.