Todos reprobados, menos “X”…

Afortunadamente la gran mayoría de mis profesores siempre fueron profesionales genuinamente preocupados por su materia y el aprendizaje de sus alumnos; cada uno con su estilo: los había estrictos, serios, dispersos, abiertos, cuestionadores, apasionados, alegres, cuadrados, espontáneos, minuciosos, inventivos, paternales, retadores, comprometidos, tímidos y encantadores.

Todos me enseñaron y participaron en que hoy fuera la persona que hoy soy; a ellos los recuerdo con cariño.

También tuve algunos pocos como Mónica. Ella impartía clases de informática en la universidad como suplente de un buen Maestro que enfermó a mitad del trimestre, lo que provocó que nosotros sufriéramos la desventura de su suplencia. Con algunos añillos más que nosotros pronto descubrimos que estaba decantada por mi entonces novio -hoy marido- que es inteligente en sus decisiones, como se pudo constatar (jeje). El hecho es que aprovechaba cualquier oportunidad para mostrar su preferencia a pesar de todos los demás. Aquel fin de periodo fue eterno, lleno de frases memorables como “Todos están reprobados, menos X. Él está exento de examen.”, o “quien sabe y pone las calificaciones soy yo” ante el reclamo masivo sobre su desempeño.

Hoy ese recuerdo me da risa y también me pone a reflexionar en cuántas personas cobrarán por algún puesto de maestro sin llevar en el corazón lo más importante: la vocación y el amor a su materia. Son un peligro para el saber y una falta a la dignidad de la profesión.

En fin, para ellas va dedicado el siguiente video: