Vanidad masculina

Pascual ha tenido tos. Como no disminuía a pesar de los remedios caseros y el descanso decidimos ir con la Doctora, que le envió antibiótico con expectorante.

A partir de allí ha sido un ir y venir ininterrumpido de Pascual al espejo, siempre cargando su muñeco. Como no parecía muy contento con el reflejo, le pregunté qué pasaba. Me contestó desanimado:

“Es que no funciona mamá. Ya llevo varias cucharadas de esa medicina y no sé hasta cuándo se notarán los músculos de mis pectorales.”

Pectorales

 

¡Si esto es a los 6 años…! Y dicen que las mujeres somos más vanidosas.  ¿Será?