¡Navidad!

La Navidad es nuestra, porque es justo ahora -más que nunca- que necesitamos sabernos todos hermanos, que si algo pasa al vecino nos ocurre a nosotros, que en la medida en que los demás estén bien, todos estaremos bien. Rescatemos la Navidad de quienes quieren acapararla, de la desesperanza, de la apatía, de la superficialidad.

Maravillémonos una vez más con el milagro: con voluntad, la Navidad puede ocurrir todos los días, pues cuando la fraternidad, solidaridad, caridad y esperanza están presentes en nuestra vida hacemos testimonio de que somos hijos de Dios, no importando qué día sea.

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