Violencia y bisquets

El día de hoy a las 8.30 fuimos a cenar al restaurante Bisquets de Obregón sucursal Coacalco con el afán de iniciar un fin de semana tranquilo. En las pantallas se exhibía vía TNT la película “Wanted”, clasificada como apta para mayores de 16 años pues el contenido es altamente violento. Dada la hora, el restaurante estaba casi lleno con concurrencia familiar, por lo que solicité cambiaran la película. Pienso que no les agradó mucho mi petición porque pusieron a Dora la Exploradora, lo que suena como irónico después de tanta sangre derramada por la anterior programación. Aun siendo el caso, prefiero el programa infantil mencionado cuando hay niños presentes que películas que hacen apología de la violencia.

No, no crean que me “espanto” por ese tipo de películas. Gustos hay para todo. Pero lo que no creo sano es que mientras los niños juegan en la zona recreo del restaurante puedan ver perfectamente cómo sin el menor estremecimiento se hace gala de sangre y violencia. Creo firmemente que la mejor manera de fortalecer la violencia es hacerla pasar como algo “normal”, algo a lo que “hay que acostumbrarse”. Porque de allí se desprende la peligrosa idea de “si no me pasa a mí, no interesa” trivializando la violencia extrema y la eliminación de los principios de solidaridad, empatía y compasión. ¿Con qué cara se le dice a los hijos que pelear está mal, si el niño atestiguó en la cena cómo los padres no quitaban ojo de la escena en donde a una viejita -colgada en ganchos de carnicero por los hombros- le ponían limpiamente una bala en la cabeza?

De esta situación derivo los siguientes pensamientos:

1) ¿Cómo es posible que el local estaba casi lleno, varios niños presentes y NADIE puso reparo sobre la película antes que yo? Digamos que llegamos a la mitad de la misma, cuando ya varios litros de sangre habían sido vertidos y presenciados por la concurrencia mientras saboreaban sus bisquets con mermelada y su café lechero. ¿Qué piensan los padres que dejan que sus hijos presencien cualquier tipo de violencia con el pretexto de que “sólo es una película”? ¿Qué pasa con el sentido común? ¿O será que aún en estos casos cotidianos la gente prefiere no expresar su descontento para no sentirse “fuera de lugar”? Total… ¡si lo está viendo todo el mundo y nadie hace nada! ¡Si es sólo una película!

2) ¿No se le habrá ocurrido a la cadena de franquicias contar con un lineamiento de programación, aún sabiendo que la mayoría de ellas cuenta con pantallas? ¿Pensará -como tantas empresas de medios en México- que mientras más violencia más “rating”? Porque o se confía ciegamente en el sentido común (en este caso inexisente) de quien elige la programación o de veras piensa que la comida se antoja más con salsa de hemoglobina…

3) Por si lo anterior no fuera poco, considerando la violencia extrema que enfrenta nuestro país, ¿no es tiempo de darnos cuenta que depende de nosotros mismos enseñar a nuestros hijos que la violencia no es algo normal ni aceptable? ¿Qué acaso no recordamos que hace 30 años jamás hubiéramos creído ni en nuestra peor pesadilla que 50 mil de nuestros compatriotas morirían a manos del crímen en tan sólo 4 años y -en la inmensa mayoría de los casos- tales actos aberrantes quedarían impunes?

Creo que la paz se construye empezando por nosotros mismos y que es muy difícil que eche raíces en corazones que se acostumbran a ver actos violentos como una “distracción y entretenimiento”, aunque sean ficticios.

Recordando una canción de León Gieco: Sólo le pido a Dios que el dolor/lo injusto/la guerra no me sea indiferente.

  1. Sombra Verde says:

    Muy interesante reflexión.

    En mi caso ayer quedé amargamente sorprendida.

    Resulta que por estar de vacaciones se me ocurrió encender la televisión, había un programa en el canal 13, sobre la Academia. Anunciaron que presentarían canciones de Paz porque se unían al luto nacional tras los lamentables sucesos en Monterrey y del País en general. Pensé bueno… como sea están conscientes de lo que está sucediendo.

    Total, termina ese programa, y sigue el de lo que Callamos las Mujeres, imaginé sería una historia sin contenido… mas “macabro hallazgo” me dio una muestra clara de la doble moral en nuestro país.

    Resulta que un fulano utiliza a la hija de unos 8 años para hacer entrega de droga y si ella habla con cualquier extraño, sencillo: La golpea. Le cambié de canal y estaba en el canal 2 otro programa, ignoro cómo se llamaba mas estaba siendo transmitido de manera simultánea. Resulta que es un hermano que golpea a la hermana y le aconseja a un amigo cómo debe jalarle los cabellos a su hermana. Para hacer que le obedezca.

    Pensé en la hipocresía por parte de las televisoras, y le apagué.
    Conclusión para la producción de basura televisiva:
    Mientras sea negocio… Funciona.
    Ese es el filtro.

    Afortunadamente mi dinámica diaria hace que la t.v. sea algo que simplemente no exista en la agenda.

    Pero…
    ¿Qué hay de todos los niños que no tienen otra que encender la tele tras salir de la escuela porque sus papás no están? ¿O esas tv que simplemente no se apagan?

    Si queremos encontrar uno de los orígenes silenciosos de la violencia… encuentro en esa gota amarga diaria que se está suministrando diario a millones de cabezas la dosis necesaria para detonar tarde o temprano parte de la violencia que estamos viviendo.

    Hace unos meses hubo una gran convocatoria y circo por los acuerdos de los medios de difusión contra la violencia. Obviamente los protagonistas de las principales televisoras, productoras de los programas que menciono, firmaron.

    Apagué la tv muy molesta y pensé en el luto nacional que se decretó…

    Saqué algunas conclusiones:

    Cada 17 muertos = a un día de luto nacional.
    Recompensa por capturar al culpable: 30 millones
    Siempre que esos muertos claro, sean adultos, porque si están en guardería y son 49, no te alcanza para luto nacional ni para que encierren al culpable y mucho menos para recompensa.

    Siendo esta la lógica que aplica hoy.
    ¿Qué podríamos esperar?

    Nota final: Tomando en cuenta los 50 mil muertos que van al día de hoy…
    tendrían que decretarse 8 años 21 días de luto Nacional.

  2. En la actualidad, observo una dependencia masiva, desde; a los sabores fuertes, a colores rechinantes, al sonido estruendoso, a las imágenes de violencia, a la exposicion visual de los delitos, a las ideas nocivas ó aterradoras o en extremo estúpidas transmitidas por la televisión a toda hora; que han llegado a la deshumanización de la persona; a la perdida de la voluntad para reaccionar ante lo que le afecta mental y emocionalmente, para rechazar lo que nos empujan a ver y oir.
    Apagar la pantalla sería lo deseable, pero como ya todo es circunstancial porque todo eso es virtual, todo es actuación, todo es velóz, todo es ficción, sigue creandose una civilización de violencia, sin ton ni son.
    Pero es necesario; para los que todavía pensamos, aferrarnos con conciencia a nuestra naturaleza humana, a la razón y al derecho de vivir en sociedad, en una sociedad sana que nos produzca el deseo de amar, de ser felices y no tirar a la televisión la oportundad de vivir la propia vida, nuestras propias decisiones en vez de ser autómatas virtuales.

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