Llegaron por fin las enormes, envolventes, tremendas, rotundas, hermosas, inalcanzables, pródigas y perfectas nubes cargadas de lluvia esperanzadora.

¡Soy feliz!

Dedicada a personas como mi mamá, mi hermana, mi vecina, mi cuñado a quienes -no importa lo que pase- hacen brillar para todos la luz de optimismo, joya invaluable en nuestros días.

Normales ( . )( . )

Operadas ( + )( + )

Perfectas (o)(o)

Con frío (^)(^)

Grandes (o Y o)

Pequeñas (.)(.)

¡No importa cómo sean, explórate!

NO al cáncer de mama.

Y bueno… ¿qué mejor manera de trascender que regalar a otros los dones maravillosos que hemos recibido?

Encontré un documento que me ha parecido de lo más interesante… Tantas veces, mientras leía el temario de Matemáticas la única razón que parecía existir para aprender Cálculo Diferencial I es que era necesario cursarla para acceder a Cálculo Diferencial II.

Sin temor a equivocarme, podría decir que -en cuanto a la aplicación práctica de conceptos, el aprendizaje de pensamiento deductivo, y el resultante y genuino interés inoculado para aprender más- las mejores clases de Matemáticas que he tomado en la vida son las que me dió mi Mamá en Primaria, cuando me ayudaba a comprender (con medio kilo de capulines) cómo agrupar por docenas, decenas y centenas.

Creo que si la enseñanza de Matemáticas fuera más práctica y divertida, podríamos descubrir más facilmente lo bellas que son, contagiando a los jóvenes estudiantes con la emoción de ver el mundo a través de ellas.

Para algunos será un Ferrari, para otros un Mastretta… Aquí está la foto del más bello auto que yo haya visto jamás:

Museo de Arte Popular, México DF

Para verlo y disfrutar también la exposición de Papalotes, El Tren de la Historia y las muestras permanentes, los invito a visitar el Museo de Arte Popular, en el la Ciudad de México. Les aseguro que será un tiempo muy bien invertido.

Las hay diligentes, hábiles, sanadoras, recias, fuertes, frágiles, violentas, acariciadoras, amenazantes, inocentes, providenciales, solidarias, asesinas, meticulosas, torpes, sanas, ausentes, pulcras, benditas, rápidas, consoladoras…

Sufren el destino de lo que tenemos siempre seguro y  “a la mano”…  De una extraña manera no reparamos cuanta ayuda nos prestan de continuo, aún en los detales más nimios, haciendo nuestra vida más placentera y útil.

Sirven para sujetar, comer, gesticular, saludar, medir, leer, señalar, tocar, escribir, dibujar, aliviar, comunicar, acariciar, golpear, romper y meter goles (¿Verdad Maradona?).

Refranes que las mencionan hay cientos: Más vale pájaro en mano, que ver un ciento volar… Mano que te da de comer, no has de morder…  No tires la piedra y escondas la mano… Mano de hierra en guantes de seda… Mano de santo cura por encanto.. Mano fría y pie caliente, salud competente… Mano lavada, salud bien guardada… Manos blancas no ofenden… Manos calientes y corazón frío, amor perdido… Manos de sastre no ensucian la tela… Manos duchas comen truchas… Manos frías, corazón de un día; manos calientes, corazón para siempre… Manos limpias y uñas cortas no amasaron malas tortas… Manos que no dáis, qué esperáis… Manos que trabajan, no son manos sino alhajas…

¡Qué afortunados somos!

Con casi más de 20 años de tardanza, he encontrado la explicación clara a lo que en mi mente no-matemática creó tantos quebraderos de cabeza.

Señores y señoras… aquí el Teorema de Pitágoras explicado claro y rápido:

Cuando todo parece ser problemático, vertiginoso, complicado, vale la pena regresar a lo fundamental. Comparto con ustedes esta animación que me recordó lo valioso que es no perder el horizonte. ¡Gracias Sombra Verde!