Dedicada a personas como mi mamá, mi hermana, mi vecina, mi cuñado a quienes -no importa lo que pase- hacen brillar para todos la luz de optimismo, joya invaluable en nuestros días.
En secundaria, tuve la suerte de tener para la materia de Literatura a la maestra Nora. Aunque sus métodos no eran dulces, puedo decir que fue una de las materias más fructíferas para mí, pues su ella no se limitó a cumplir el temario sobre autores y estilos literarios, sino que también se hizo tiempo para darnos prácticas de oratoria y declamación. A muchos compañeros esto les fastidiaba; “total” -decían- “¿para qué nos ha de servir?, si yo voy a ser ingeniero/doctor/biólogo”. Y 25 años después apuesto que la vida les ha hecho pensar distinto.
El reto de la oratoria era principalmente para la memoria que en tan sólo un día tenía que aprender varias estrofas con entonación y compostura. Sin embargo, siempre había quien salvaba originalmente el reto: recuerdo a aquellos que acudían a las más nuevas canciones de rock en español que en aquel entonces aún no llegaba a México y “apantallaban” a la maestra con su don para aprenderse “tan bien” largos versos, declamados con toda parsimonia. ¿Cómo olvidar la felicitación tan efusiva que obtuvo un compañero cuando declamó con cara contristada la canción “En algún lugar” de Duncan Dhu, que después escuchamos por la radio? Cierto que no tenían la profundidad de los versos de Miguel Hernández a cargo de Joan Manuel Serrat, pero era una tabla de salvación para quienes se creían imposibilitados para aprender poesía.
Pues ahora, nuevamente se redescubre la rica veta, combinación de música y reconocida poesía. Los invito a esuchar a Tierra Santa, grupo de power metal con el poema “La canción del Pirata”, del genial escritor del siglo XIX José de Espronceda. Aunque a muchos no les llame la atención el tipo de música, creo que no podrán negar la maravillosa oportunidad de difundir contenido más imaginativo, variado y de lenguaje más estructurado y pulido que el de la oferta actual. Quien sabe, en una de esas encontramos el punto de quiebre para hacer más respetable corrientes musicales como el pasito duranguense o el regetón.
Y bueno… soñar no cuesta nada.
“Canción del Pirata” José de Espronceda
Con diez cañones por banda
Viento en popa a toda vela
No corta el mar si no vuela
Un velero bergantín
Bajel pirata que llaman
Por su bravura el temido
En todo el mar conocido
Del uno al otro confín
La luna en el mar riela
Y en la lona gime el viento
Y alza en blando movimiento
Olas de plata y azul
Y ve el capitán pirata
Cantando alegre en la popa
Asia a un lado, al otro Europa
Y allá a su frente Estambul
Navega velero mío
Sin temor que ni enemigo navío
Ni tormenta ni bonanza
Tu rumbo a torcer alcanza
Ni a sujetar tu valor
Veinte presas hemos hecho
A despecho del inglés
Y han rendido sus pendones
Cien naciones a mis pies
Que es mi barco mi tesoro
Que es mi dios mi libertad
Mi ley la fuerza y el viento
Mi única patria la mar
Allá muevan feroz guerras
Ciegos reyes, por un palmo más de tierra
Que yo tengo aquí por mío
Cuanto abarca el mar bravío
A quien nadie impuso leyes
Y no hay playa sea cualquiera
Ni bandera de esplendor
Que no sienta mi derecho
Y de pecho a mi valor
Que es mi barco mi tesoro
Que es mi dios mi libertad
Mi ley la fuerza y el viento
Mi única patria la mar
A la voz de barco viene
Es de ver como vira y se previene
A todo trapo escapar
Que yo soy el rey del mar
Y mi furia has de temer
En las presas yo divido
Lo cogido por igual
Solo quiero por riqueza
La belleza sin rival
Sentenciado estoy a muerte
Yo me rio, no me abandoné a la suerte
Y al mismo que me condena
Colgaré de alguna entena
Quizá de su propio navío
Y si caigo ¿qué es la vida?
Por perdida ya la dí
Cuando el yugo del esclavo
Como un bravo sacudí
Son mi música mejor
Aquilones el estrépito y temblor
De los cables sacudidos
Del negro mar los bramidos
Y el rugir de mis cañones
Y del trueno al son violento
Y del viento al rebramar
Yo me duermo sosegado
Arrullado por el mar
Que es mi barco mi tesoro
Que es mi dios mi libertad
Mi ley la fuerza y el viento
¡Mi única patria la mar!
Hoy fuimos a ver “Los Botes Cantan”, un trío estupendo formado por Pedro Sandoval, Rocío Trujillo y Miguel Jaimes. Ellos han diseñado y ejecutan con maestría una multitud de ingeniosos instrumentos musicales a partir de botes, ligas, peines, latas de chile, recogedores, tubos de PVC ¡y hasta cajas de pizza!.
De esta manera, Los Botes Cantan crean y comparten música “de a deveras” con instrumentos “de a mentiritas”; y -aunque el evento ha sido parte del Festival Internacional Infantil y Juvenil- es muy disfrutable por chicos y grandes.
No cabe duda que somos afortunados al vivir en una época en donde podemos elegir el contenido de lo que nos gusta escuchar/leer/oír. Uno de mis afanes es encontrar material de calidad para mi hijo y me maravillo con lo que podemos encontrar. En este caso el hallazgo se llama “Tikiticlip Precolombino” que es una serie que cuenta leyendas precolombinas usando un gran diseño, música hermosa y despierta la curiosidad de los niños por saber más sobre quienes han vivido mucho antes que nosotros. De repente hay algunos datos imprecisos cuando refieren la ubicación geográfica (como en el caso de la El Jugador de Pelota, en donde a Veracruz lo localizan por lo que en realidad sería Monterrey), pero fuera de este detalle, me parece una realización estupenda; tanto en forma, como en fondo.
¡Anímense a ver el episodio El Colibrí y La Lluvia”
Si deseas contar cada mes con una cartelera completa sobre los eventos culturales para las familias con pequeños, te recomiendo ampliamente “Amigos, La Revista”. Para nosotros es un apoyo estupendo cuando organizamos los fines de semana.
Su editora, Angy Meza, organiza y presenta en un formato práctico todos los eventos y publica la publicación digital mensual descargable y gratuita, que puedes obtener aquí: http://issuu.com/angelicameza3
Una de las películas con tema histórico que más he disfrutado es “La Reina Margot“; además de que la magnífica actuación de Isabelle Adjani, Daniel Auteuil, Vincent Pérez, ¡y hasta Miguel Bosé!, la música es -a mi parecer- estupenda. Aquí comparto con ustedes “Lullaby”, una de las piezas de su soundtrack escrita por el músico yugoslavo Goran Bregovic. Aquí les va:
Y para ajustarnos a los tiempos, aquí el mensaje en hip-hop, con especial dedicatoria a los doctores que ven en cada embarazo no el inicio de una historia humana sino una jugosa oportunidad para hacer crecer sus cuentas bancarias:
La cesárea debe ser la última opción médica cuando las probabilidades para un parto natural han sido agotadas. Opino yo.
Un día como hoy, pero hace ya 82 años nació en Buenos Aires, Argentina, María Elena Walsh. Fue poetisa, escritora, música, cantautora, dramaturga y compositora; se le recuerda con especial cariño por sus obras compuestas para niños, como “La Tortuga Manuelita” que aquí incluyo.
Esta canción me ha gustado porque me ha servido de resorte para platicar con mi hijo sobre si uno tiene que cambiar su aspecto para que los demás nos quieran. Después de un rato, llegó a la feliz conclusión: “Los que quieren de veras no les importa si estás un poco verde, o pequeño, o arrugadito… pero un poquito de baño también ayuda”.
Con este Cd de Piojos y piojitos 2, la intención del Jardín de la Esquina fue la de recuperar y continuar la historia del primer Piojos y piojitos, grabado en 1991 y que contó con la producción de Fito Páez.
Yo lo encontré en Radiotekita, la sección dedicada a niños del portal Radialistas: maravillosa comunidad online de amantes de la Radio que creen en el contenido generosamente compartido como una manera para lograr un mundo mejor.
Aquí una de las canciones que me ha gustado más: Carta al viento.
¡Felicidades por tan bonita canción a “El Jardín de la Esquina”
La Navidad es nuestra, porque es justo ahora -más que nunca- que necesitamos sabernos todos hermanos, que si algo pasa al vecino nos ocurre a nosotros, que en la medida en que los demás estén bien, todos estaremos bien. Rescatemos la Navidad de quienes quieren acapararla, de la desesperanza, de la apatía, de la superficialidad.
Maravillémonos una vez más con el milagro: con voluntad, la Navidad puede ocurrir todos los días, pues cuando la fraternidad, solidaridad, caridad y esperanza están presentes en nuestra vida hacemos testimonio de que somos hijos de Dios, no importando qué día sea.
Un día como hoy pero hace tantos años -mientras quitadas de la pena preparábamos la cena mi mamá y yo- escuchamos la terrible noticia: John Lennon había muerto. Mi mamá avisó a sus amigas y ellas no le dieron mucha importancia a la triste novedad; casi podríamos decir que les resultó totalmente intrascendente. No fue sino hasta que cerró la puerta tras de sí cuando me sorprendieron sus ojos adolescentes conteniendo lágrimas. Y no era para menos. Hablábamos de Lennon.
¿Cansado de canciones comerciales para niños? Yo también.
Por eso, hace algunos años me aventuré en una cruzada personal para conocer grupos alternos con propuestas musicales inteligentes e innovadoras para niños. Así es como encontré -y llevé a la familia- la música de Los Hermanos Rincón, Alberto Lozano, Amparo Ochoa, Cántaro, María Elena Walsh, Luis Pescetti, Patita de Perro y Cri-Crí con todo su riquísimo repertorio, no sólo las 3 canciones típicas que de él se conocen.
Creo que las canciones de todos ellos se caracterizan por algo: respetan la inteligencia del público infantil y se las ingenian para inventar letras y música atractivas e interesantes. Cierto que es más difícil encontrar su música porque generalmente no cuentan con el monstruo comercial que los apoye y distribuya sus creaciones, pero bien vale la pena el esfuerzo. Bueno, al menos así me parece a mí.
Los dejo porque hay que avanzar con otros pendientes, pero les dejo a Los Patita de Perro con su canción “Vamos todos a leer”
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