Las vacaciones ya terminaron para nosotros, pero hay un afortunado que aún sigue por aquí; anda emocionado porque disfruta despertar más tarde, practica el tino con su tirafichas, descubre que ya puede terminar de recorrer el pasamanos de un tirón y puede dar ya más brazadas con una sola respiración y disfrutar tardes sin tarea.

Yo sé que soy afortunada al ver cómo crece. Y busco la manera de apurarme y terminar los pendientes para darme una escapada al jardín, pues sé que esta semana pasará muy rápido. Mientras avanzo y él juega, escuchamos los podcast del programa “Arriba Chamaco“. De repente, llegó una canción muy oportuna desde tierras Argentinas, a cargo de la Banda Las Corbatas. Se llama “Un día más (de vacaciones…)”.

La comparto aquí con ustedes por si la añoranza de los días soleados y libres ya empieza a rondar por sus corazones (como -confieso- ya me pasa a mí).

Pasé varios años de mi vida trabajando en una compañía que estaba situada bastante lejos de donde vivo y fui feliz ese tiempo porque me encantaba lo que hacía. Sin embargo, llegó un momento en que decidí hacer un cambio de vida y tomando valor inicié mi propia empresa. Hoy afortunadamente trabajo desde casa y -si bien hay millones de ventajas, como poder disfrutar el crecimiento de los hijos, también es considerable la presión adicional que uno tiene al cumplir con varios roles a la vez.

Por eso me encantó este video. Lo comparto con ustedes comprendiendo el reto que implica para mí y millones de personas ser polifacética en funciones. La diferencia con la protagonista en mi caso es que tengo la suerte de que mi marido es bastante solidario con las responsabilidades de la familia; aún así, mi vida es como vivir varias vida a la vez.

“¿Todavía sin hijos? ¿sólo uno? ¿y el hermanito? ¿por qué no lo llevas al gymboree? ¿no duerme solo? ¿por qué lo cargas tanto? Te está tomando la medida… ¿todavía está dormido? ¿todavía está despierto? ¿aún no come sólido? ¿ya come sólido? ¿por qué no lo metes a la guardería? ¿otra vez llorando?”

¡BASTA!

Sé que la mayoría de las veces las opiniones son para apoyar, pero ¡si supieran cuán agotadoras, avasallantes y estresantes son cuando uno ha recibido a un ser humano al que ama de verdad y debe aprender a confiar en su instinto!

Por lo que a nosotros respecta, nuestra promesa total, fruto de taaanta presión bien-intencionada es que apoyaremos sin presionar o juzgar, completa y empáticamente a los nuevos papás.

Como sugerencia, si estás tan interesado en el bienestar de la familia con bebé nuevo ¿por qué no ofreces quedarte una tarde en su casa y cuidar del bebé mientras los papás duermen o van al cine? En verdad, ten por seguro que te lo agradecerán.

Escuchaba esta canción cuando apenas estaba en los primeros años de primaria, jugaba con mi hermana sin hacer mucho ruido para no despertar al recién llegado bebé, coleccionaba estampitas, me emocionaba que mi Mamá jugara con nosotras a la casita debajo de la mesa cubierta por una colcha, me gustaba ver lo bonita que estaba mi Tía y esperaba con ansia cada regreso de viaje de mi Papá.

Hoy, tantos años después me sigue gustando y me alegra el corazón al recordarme tantas cosas buenas que me han tocado. Dios ha sido muy bueno conmigo. Creo que si pudiera resumir en un sentimiento mi vida, sería agradecimiento.

Y éste -como todos- es un buen día para agradecer tantas bendiciones que hemos recibido en la vida.

El día de hoy mi Papá me compartió esta hermosa reflexión. La agradezco porque resume de manera fantástica lo que siento el día de hoy y la actitud con la que me vestiré para vivir al máximo el futuro.

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Mi alma tiene prisa

Poema ‘Golosinas’, de Mario de Andrade
(Brasil, 1893-1945)

Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.

Y esta canción va para la luz de mis ojitos… ese que me ha desvelado y alegrado tanto. Para aquel cuya sonrisa me ilumina por dentro.

Te amo Pascualito.

¿Te imaginas cómo sería un mundo sin maestros? ¿Qué sería tu vida sin maestros? ¿Recuerdas cómo cambió tu vida tu mejor maestro?

Va esta canción para todos los que añoramos aquellos años en que nuestra única preocupación era que la cometa no se cayera, que durara lo más nuestro color dorado, que la mamá tardara en llamarnos a casa cuando jugábamos con los amigos, que nos alcanzara el ahorro para comprar un juguete, que encontráramos algún valioso objeto perdido en nuestra misión a la jungla, el espacio, o el mar dentro de la misma calle, que no se nos perdiera el peso atesorado en la bolsita o que la Mamá nos hiciera el postre preferido como sorpresa, que el Papá escuchara nuestras aventuras de la escuela.

Soy afortunada. Mi niñez ha sido muy feliz y la llevo en mi corazón como un hermoso lugar para descansar y calentar mi ánimo, como talismán que me protege de la desesperanza.

Esta canción me recuerda ¡tanto! cuando Pascualito era bebé, apenas descubriendo el mundo con esos dos ojitos brillantes y hermosos.

Apenas alcanza el metro y cada peca de su cara redondilla y temblorosa de frío brilla de felicidad, metida hasta la cintura en un arroyo claro, a la sombra de los árboles. Se asombra de cuántos pececitos grises ve en el fondo del agua, cómo nadan y parecen buscar -como ella- cada rayo de sol de esa mañana de verano. Arriba, las blancas nubes navegan su propio mar, con las velas hinchadas y luminosas.

Entre tanta vida, apenas escucha la algarabía de los más grandes, que juegan columpiándose de un árbol hasta tomar suficiente valor (o encontrar el límite de la fuerza) para caer en un chapuzón alegre a mitad del río en medio de las risas.

¡Cuánto daría porque el tiempo se detuviera allí, rodeada del cariño familiar, sabiéndonos parte de la naturaleza plena y con la seguridad de estar vivos!

Para la fecha en que aparezca esta entrada en el blog, habrán pasado muchas cosas que no conozco aún. Hoy es 6 de mayo y mientras escribo Pascualito hace su tarea, diciendo que no le gusta repetir nuevas palabras en inglés pues así no las aprende… Tal vez el próximo año tendrá nueva escuela, nuevo tratamiento, nuevas metas.

Tengo fe en que lo que ocurrirá será lo mejor, dejaré fluir al universo y agradeceré tantas, tantas bendiciones que Dios nos ha dado.

Gracias por tanta vida, amor, familia, esperanza.

¡Adiós 2015, bienvenido 2016!

(Y Señor, sigue con nosotros)

A veces siento que la Navidad verdadera es algo que la gente pasa de largo, en esta vida tan agitada. Es como el viento en la cara, las nubes, las gotas de lluvia o la luz asomándose a la ventana cada día: puedes sentirlos y sabes que si te pones atento los encontrarás; tal vez por su afortunada permanencia solemos dar el privilegio de la urgencia a los pendientes cotidianos, puntuales e inaplazables. Parece en esos momentos  más importante correr a los centros comerciales, terminar de preparar los impuestos o planear el día para ganar el paso al tráfico. Total, para las nubes y el viento siempre habrá tiempo.

Sin embargo, lo verdaderamente hermoso para mí es ir contra corriente. Bajar de este tobogán y observar a mi alrededor y en mi interior, encontrar esos pequeños detalles que son simples y maravillosos, que alegran mi corazón y permiten que me cobije al calor de la paz.

¡Feliz Navidad y Paz a todos los Humanos de Buena Voluntad!

Hoy supe que la famosísima Familia Telerín encargada de recordar a nuestros padres que ya era hora de mandarnos a la cama, no importando qué tan buena estuviera la reunión/programa/plática tiene su versión “reloaded”.  Aquí va para gusto de algunos como yo que recuerdan aquellos lejaaaanos días.

Encontré esta canción que me ha parecido hermosa para reflexionar sobre el gran milagro de la Navidad: la prueba más clara del amor que tiene Dios a la Humanidad.


-Pentatonix

¿Sabías María?
María, ¿sabías que tu bebé
caminaría un día sobre el agua?
María, ¿sabías que tu bebé
salvaría nuestros hijos e hijas?

¿Sabías que tu bebé
vino para hacerte nueva?
Este niño que naciste
pronto te librará.

María, ¿sabías que tu bebé
dará la vista a hombres ciegos?
María, ¿sabías que tu bebé
calmará las tormentas con Su mano?

¿Sabías que tu bebé
caminó donde los ángeles pisaron?
Cuando besabas a tu pequeño niño
besabas la cara de Dios.

María, ¿sabías?

Los ciegos verán, los sordos oirán,
los muertos volverán a vivir;
los cojos saltarán, los mudos cantarán
las alabanzas del Cordero.

María, ¿sabías que tu bebé
es el Señor de toda la creación?
María, ¿sabías que tu bebé
gobernará las naciones?

¿Sabías que tu bebé
es el Cordero Perfecto del cielo?
Que el Niño dormido que sostienes
es el Gran YO SOY.


CeeLo Green


Peter Hollens

Es bien sabido. Doblar la ropa no es una de mis actividades favoritas ni lo fue nunca. Tal vez la única época que la disfruté fue cuando terminábamos cada sesión en una nutrida guerra de calcetinazos entre hermanos, lo que era realmente emocionante.

Hoy encontré este tip, que creo que en mi caso ha llegado nomás como unas décadas más tarde de lo deseado. Lo incluyo aquí por si alguien quiere divertirse mientras dobla sus camisetas.

Cuando algo terrible ocurre en nuestras vidas, nos preguntamos por qué a nosotros…

Podríamos contestar que por que estamos dentro del universo en que la probabilidad tenía que manifestarse, porque si nos han tocado tantas probabilidades favorecedoras pues también podría llegar una desventajosa o simplemente porque estando vivo los infortunios pueden ocurrir. Sin embargo, en el momento de la crisis de poco puede servir este razonamiento lógico pues somos un manojo de sentimientos destrozados por el impacto.

Después de un tiempo -si somos pacientes y reflexionamos después del shock que nos dejó atónitos- existe la posibilidad de que la pregunta “¿por qué?” se transformará a un “¿para qué?”. Las conclusiones pueden ser sorprendentes. Y no, no es que uno se alegre de la desventura ocurrida por el resultado posterior, pero con ellas se se puede encontrar cierta paz al darle un sentido al caos que hemos vivido.

Encontré hoy esta canción de un grupo norteamericano de Heavy Metal llamada Distrubed y me recordó algunos episodios en mi vida. Abajo va la versión original y después con letra traducida…

Este fin de año, quisiera tener la ilusión de cuando niña.

Tener la certeza -como en aquel entonces- de que la salud, amor, alegría, vida y fraternidad estarían presentes todos los días iluminando mi camino.

En esta etapa he comprendido que no hay nada seguro. Que todo cambia, y -aunque parezca difícil aceptarlo en un inicio- algunas veces es para bien. Ahora es más retador tener esperanza, mostrar solidaridad, tener paz interna; sin embargo, es confortante saber que la fuente de todo está en nuestro interior, ajeno a los vaivenes del mundanal ruido.

En nuestros corazonesPhoto credit: PeterThoeny via Foter.com / CC BY-NC-SA

Con todo mi corazón, Pascualito hermoso.

Se acerca Navidad y con ella un oportuno momento para reflexionar si somos los adultos que de niños queríamos ser, preguntarnos si aún guardamos un poco de la magia con que los pequeños ven el mundo y si -como ellos- conservamos la fe, agradecimiento y alegría en nuestros corazones por los minúsculas y los grandes milagros cotidianos.

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