Para la fecha en que aparezca esta entrada en el blog, habrán pasado muchas cosas que no conozco aún. Hoy es 6 de mayo y mientras escribo Pascualito hace su tarea, diciendo que no le gusta repetir nuevas palabras en inglés pues así no las aprende… Tal vez el próximo año tendrá nueva escuela, nuevo tratamiento, nuevas metas.

Tengo fe en que lo que ocurrirá será lo mejor, dejaré fluir al universo y agradeceré tantas, tantas bendiciones que Dios nos ha dado.

Gracias por tanta vida, amor, familia, esperanza.

¡Adiós 2015, bienvenido 2016!

(Y Señor, sigue con nosotros)

A veces siento que la Navidad verdadera es algo que la gente pasa de largo, en esta vida tan agitada. Es como el viento en la cara, las nubes, las gotas de lluvia o la luz asomándose a la ventana cada día: puedes sentirlos y sabes que si te pones atento los encontrarás; tal vez por su afortunada permanencia solemos dar el privilegio de la urgencia a los pendientes cotidianos, puntuales e inaplazables. Parece en esos momentos  más importante correr a los centros comerciales, terminar de preparar los impuestos o planear el día para ganar el paso al tráfico. Total, para las nubes y el viento siempre habrá tiempo.

Sin embargo, lo verdaderamente hermoso para mí es ir contra corriente. Bajar de este tobogán y observar a mi alrededor y en mi interior, encontrar esos pequeños detalles que son simples y maravillosos, que alegran mi corazón y permiten que me cobije al calor de la paz.

¡Feliz Navidad y Paz a todos los Humanos de Buena Voluntad!

Hoy supe que la famosísima Familia Telerín encargada de recordar a nuestros padres que ya era hora de mandarnos a la cama, no importando qué tan buena estuviera la reunión/programa/plática tiene su versión “reloaded”.  Aquí va para gusto de algunos como yo que recuerdan aquellos lejaaaanos días.

Encontré esta canción que me ha parecido hermosa para reflexionar sobre el gran milagro de la Navidad: la prueba más clara del amor que tiene Dios a la Humanidad.


-Pentatonix

¿Sabías María?
María, ¿sabías que tu bebé
caminaría un día sobre el agua?
María, ¿sabías que tu bebé
salvaría nuestros hijos e hijas?

¿Sabías que tu bebé
vino para hacerte nueva?
Este niño que naciste
pronto te librará.

María, ¿sabías que tu bebé
dará la vista a hombres ciegos?
María, ¿sabías que tu bebé
calmará las tormentas con Su mano?

¿Sabías que tu bebé
caminó donde los ángeles pisaron?
Cuando besabas a tu pequeño niño
besabas la cara de Dios.

María, ¿sabías?

Los ciegos verán, los sordos oirán,
los muertos volverán a vivir;
los cojos saltarán, los mudos cantarán
las alabanzas del Cordero.

María, ¿sabías que tu bebé
es el Señor de toda la creación?
María, ¿sabías que tu bebé
gobernará las naciones?

¿Sabías que tu bebé
es el Cordero Perfecto del cielo?
Que el Niño dormido que sostienes
es el Gran YO SOY.


CeeLo Green


Peter Hollens

Es bien sabido. Doblar la ropa no es una de mis actividades favoritas ni lo fue nunca. Tal vez la única época que la disfruté fue cuando terminábamos cada sesión en una nutrida guerra de calcetinazos entre hermanos, lo que era realmente emocionante.

Hoy encontré este tip, que creo que en mi caso ha llegado nomás como unas décadas más tarde de lo deseado. Lo incluyo aquí por si alguien quiere divertirse mientras dobla sus camisetas.

Cuando algo terrible ocurre en nuestras vidas, nos preguntamos por qué a nosotros…

Podríamos contestar que por que estamos dentro del universo en que la probabilidad tenía que manifestarse, porque si nos han tocado tantas probabilidades favorecedoras pues también podría llegar una desventajosa o simplemente porque estando vivo los infortunios pueden ocurrir. Sin embargo, en el momento de la crisis de poco puede servir este razonamiento lógico pues somos un manojo de sentimientos destrozados por el impacto.

Después de un tiempo -si somos pacientes y reflexionamos después del shock que nos dejó atónitos- existe la posibilidad de que la pregunta “¿por qué?” se transformará a un “¿para qué?”. Las conclusiones pueden ser sorprendentes. Y no, no es que uno se alegre de la desventura ocurrida por el resultado posterior, pero con ellas se se puede encontrar cierta paz al darle un sentido al caos que hemos vivido.

Encontré hoy esta canción de un grupo norteamericano de Heavy Metal llamada Distrubed y me recordó algunos episodios en mi vida. Abajo va la versión original y después con letra traducida…

Este fin de año, quisiera tener la ilusión de cuando niña.

Tener la certeza -como en aquel entonces- de que la salud, amor, alegría, vida y fraternidad estarían presentes todos los días iluminando mi camino.

En esta etapa he comprendido que no hay nada seguro. Que todo cambia, y -aunque parezca difícil aceptarlo en un inicio- algunas veces es para bien. Ahora es más retador tener esperanza, mostrar solidaridad, tener paz interna; sin embargo, es confortante saber que la fuente de todo está en nuestro interior, ajeno a los vaivenes del mundanal ruido.

En nuestros corazonesPhoto credit: PeterThoeny via Foter.com / CC BY-NC-SA

Con todo mi corazón, Pascualito hermoso.

Se acerca Navidad y con ella un oportuno momento para reflexionar si somos los adultos que de niños queríamos ser, preguntarnos si aún guardamos un poco de la magia con que los pequeños ven el mundo y si -como ellos- conservamos la fe, agradecimiento y alegría en nuestros corazones por los minúsculas y los grandes milagros cotidianos.

Se acerca la Navidad y celebraremos el maravilloso regalo de Dios a la humanidad: Jesús. A mí me encanta pensar en un Jesús vivo, activo, alegre, generoso, abierto, tolerante y compasivo. Con pasión y alegría por difundir la buena nueva: ¡Dios nos ama!

Por eso, como diría el amigo Puma: ¡Búscalo!

(A Pascualito le encanta esta canción)

¡Feliz Navidad con Cantoalegre!

Un abrazo a todos en esta Navidad, que Jesús nazca en nuestros corazones y veamos al mundo con ojos de niño, llenos de alegría, ilusión, amor y esperanza.

Si queremos ¡podremos!

Aquí el obsequio de Cantoalegre para calentar los ánimos y corazones esta Navidad:

Hoy todo mundo parece estar resfriado, con tos, anginas, dolor de cabeza, dolor de pancita o simplemente depre.

Los culpables a la vista pueden ser varios: que si el cambio de clima, que si la lluvia, que si la política, que si el contagio, que si la canija necesidad canija de un abrazo verdadero. Y bueno… Me recordó un episodio de nuestros programas preferidos: “Enfermosis”, de 31 minutos. Tal vez la risa y los apapachos puedan apoyar un poco.

Hoy es uno de esos días en que nada cuadra. No sé si será -como dicen algunos- la alineación de los planetas, que mi karma anda cargado, que hay mil pendientes, que me urge un cambio de enfoque/vida o que tengo que terminar de cerrar este círculo y empezar otro. Por más que me esfuerzo, nada sale bien. Lo único que sé es que este letrerito describe a la perfección toda la energía y desasosiego que traigo en el corazón y cabeza:

Image by micromoth / www.rgbstock.com

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Espero pronto se haga la luz, que las aguas vuelvan a su cauce, que se haga la paz.

Tal vez lo que necesito son unas vacaciones (y tal vez también ellos necesitan unas vacaciones de mí). Estoy triste.

Foto de claude05alleva / Pixabay

Foto de claude05alleva / Pixabay

Por fin llegó otoño… una de mis estaciones preferidas.

¡A disfrutar la lluvia de hojas y el aire que limpia preocupaciones!

Bienvenido octubre.

 

He escuchado una de las oraciones más bonitas y no pude resistir las ganas de compartirla aquí con ustedes:

Señor:
El pasado a tu misericordia.
El futuro a tu providencia.
El presente a tu amor.
Tu sabes Señor, que lo único que tengo es el día de hoy para amarte y por ti a quienes me has dado.

Nuestro cielo mexicano

Nuestro cielo mexicano

Hoy amanecimos con una noticia triste: falleció Daniel Rabinovich integrante fundador de la maravilloso grupo Les Luthiers.

Apenas empezábamos la universidad cuando nuestro amigo Miguel nos convidó a escuchar a Les Luthiers, el grupo argentino de humor que utiliza la música e instrumentos fabricados con objetos cotidianos. Nos gustó tanto que ahorramos de nuestros entonces muy poquillos ingresos para lograr ver una de sus presentaciones y en verdad que valió el esfuerzo.

En aquella época, escuchamos por primera vez “La Gallina dijo Eureka”, que ya nos alertaba sobre la intensidad de la etapa de los por qués con el aún no llegado Pascualito (que -de paso- resultó también un gran fan de ellos).

Aquí incluyo esta pieza con la que ustedes seguramente recordarán a algún pequeñito que en su ansia de descubrir el mundo hacen de cada plática una interminable retahila de “por qués”.

Aquí también llega “Esther Piscore”, para aquellos que tengan inclinación a la repostería y a la música (jajaja)

Y aquí una pieza que simplemente nos encanta:

Daniel, eres parte de la historia musical de nuestra familia.

Ve con Dios.

Y tu… ¿qué consejo darías a alguien más joven que tú?

Nuestro hermoso cielo mexicano

Nuestro hermoso cielo mexicano

Encontré este poema. Me gustó y lo comparto con ustedes porque da palabras a la inquietud de una persona que busca a Dios y confiesa de manera sincera, sencilla y profunda que no sabe aún si Él existe, aunque quiere que así sea.

Yo creo que Dios prefiere a estas personas que genuinamente desean encontrarlo, que se maravillan del mundo, desean el bien para sus semejantes y que sinceramente declaran que no están seguros sobre su existencia, sobre aquellos que pasan la vida orando y no demuestran en sus acciones su fe en su entorno ni con sus hermanos.

Somos afortunados… Dios conoce los corazones.

 

Plegaria al Desconocido
Jules Supervielle

He aquí que me sorprendo hablándote, Dios mío,
yo, que no sé todavía si existes
ni comprendo la lengua de tus iglesias susurrantes.

Miro los altares, la bóveda de tu casa
como quien dice simplemente: “Esto es madera, esto es piedra,
aquéllas son columnas románticas, le falta la nariz a ese santo,
y adentro como afuera hay un mismo desamparo entre los hombres.

Bajo los ojos sin poder arrodillarme durante la misa
como si dejara pasar una tormenta sobre mi cabeza
y no puedo evitar el pensar siempre en otra cosa.

Me pasaré la vida pensando en otra cosa,
y esa otra cosa soy yo, tal vez mi yo verdadero:
es allí donde me refugio, y tal vez sea allí donde tú estás,
creo que nunca podré vivir sino en esas lejanías que me seducen.

El momento presente es un regalo que no he sabido aprovechar,
no sé bien cómo se usa, lo volteo para un lado y para el otro
y no logro que funciones su difícil mecanismo.

No creo en ti, Dios mío, pero quisiera hablarte a pesar de todo;
he hablado con las estrellas aunque las sepa sin vida,
con los más humildes de los animales aunque los sepa sin respuesta,
con los árboles que, sin el viento, serían mudos como la tumba.

Y me he hablado a mí mismo aunque no estoy seguro del todo de que existo.

No se si oyes nuestras plegarias, las plegarias de los hombres,
no sé si tienes ganas de escucharlas,
no sé si tienes como nosotros un corazón en alerta continua
y oídos siempre abiertos a las noticias más diversas.
No sé si te gusta mirar por aquí.

Pero querría recordarte a tu planeta la Tierra,
con sus flores, sus guijarros, sus jardines y sus casas.
Con todos sus seres; con nosotros que sufrimos y lo sabemos.

Querría dirigirte cuanto antes estas humildes palabras humanas
porque cada cual debe tentar ahora lo imposible
aun si no eres más que un soplo de hace millares de años,
una gran velocidad adquirida, una melancolía durable
que hace aún girar a las esferas en su melodía.

Querría, Dios sin rostro y tal vez sin esperanza,
que prestaras toda tu atención, entre tantos cielos vagabunda,
a los hombres que nunca pueden darse un respiro en el planeta.

Escúchame, corre prisa: todos van a desalentarse
y ya no podremos distinguir a los jóvenes de los viejos.
Cada mañana se preguntan si la matanza va a comenzar.

Por todas partes se preparan extraños distribuidores
de sangre, de quejidos y de lágrimas.
Se preguntan si los trigos no esconden ya fusiles.

¿Se acabó el tiempo en que podías ocuparte de los hombres?
¿Te llaman de otros mundo, médico de consulta
que sin saber por dónde empezar deja morir a su clientela?

Escúchame, no soy más que un hombre entre tantos otros:
el alma está a gusto en el cuerpo, el alma no quiere escapar
en un estallido de bomba;
el alma es para nosotros una caricia, un secreto halago.

Déjanos respirar sin pensar en nuevos venenos,
déjanos mirar a nuestros niños sin pensar todo el tiempo en la muerte.
No estamos para batallas, para generales.

Déjanos nuestro ir y venir de rebaño entre cencerros
y olor a leche que se mezcla al olor de la hierba espesa.
Ah, si existes, mi Dios, mira de nuestro lado,
ven y descansa un rato entre nosotros, la Tierra es hermosa con sus árboles,
sus ríos y sus estanques, tan hermosa que uno diría
que la añoras un poco.

No te vayas a hacerle sordo una vez más
ni a sentirte conmigo, Dios, si te tuteo,
si te hablo con tan abrupta simplicidad:
creería menos que en cualquier otro en un Dios que aterrorizara;
y tú, más que por el rayo, sabes expresarte por las briznas de hierba
y los ojos del agua y los juegos de los niños,
lo cual no impide que haya océanos y cadenas de montañas.

No puedes ofenderte porque te digo lo que pienso,
porque reflexiono como puedo sobre el hombre y su existencia
con la franqueza de la tierra y de las diversas estaciones
y tal vez con tu franqueza cuyas lecciones ignoro.

No me faltan disculpas, consiente en aceptar mis pobres sutilezas,
tantas cosas se preparan solapadamente contra nosotros
que, por mucho que hagamos, tememos siempre que nos sorprendan desprevenidos,
tenemos ser como el toro que no comprende qué sucede:
lo llevan al matadero, no sabe adónde va,
y justo antes de recibir el golpe mortal sobre la frente
se repite que tiene hambre, y pastaría de buena gana,
¿pero qué pasa con esa gente de delantales llenos de sangre
para que así se empeñen todos en atenderlo esta mañana?

Hoy falleció Jacobo Zabludowsky, quien diera las noticias cada noche en millones de hogares mexicanos durante décadas; fue sólido pilar de la sociedad que hoy tenemos, en su peor sentido.

Muchos recuerdan su labor en el terremoto del 85. ¿Y quién que se tenga por periodista no lo habría hecho así frente a la obligación ineludible de dar constancia de tan terrible hecatombe?

No me sorprende cuántos hoy lloran su ausencia y lo declaran su maestro. Finalmente, nuestra cultura mexicana es muy así: siempre con el afán de santificar a los muertos.

Los invito a leer el artículo de Julio Scherer publicado en Proceso: “De Scherer sobre Zabludovsky: La vida que desprecio” pues siempre es saludable tener otra opinión y más si proviene del contacto directo entre ambos periodistas. O este otro, sin desperdicio, de Vicente Leñero llamado “La conversión de Jacobo Zabludowsky” publicada en la Revista de la Universidad de México.

Ante su trayectoria profesional, sólo puedo recordar la frase con que él mismo informó sobre los hechos del 2 de octubre: “hoy amaneció soleado”.

En fin. Bendita internet que nos permite información más abierta, directa y disponible al momento. Me despido con esta emotiva cancioncita que Molotov le dedicó al aquí despedido.

Tanto cariño, por algo será…

Este mes Pascual cumplió años.

¡Cuánto agradezco a Dios que entre tantos millones de niños y niñas, él, justamente él, haya sido nuestro hijo!

¡Va para ti esta canción, mi Chimuelito Hermoso!

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