“Si yo trabajo en un determinado movimiento constantemente, al final no parecerá arriesgado para mí. La idea es que el movimiento parezca peligroso a mis oponentes, pero no para mí”.

Nadia Comaneci

Encontré este poema. Me gustó y lo comparto con ustedes porque da palabras a la inquietud de una persona que busca a Dios y confiesa de manera sincera, sencilla y profunda que no sabe aún si Él existe, aunque quiere que así sea.

Yo creo que Dios prefiere a estas personas que genuinamente desean encontrarlo, que se maravillan del mundo, desean el bien para sus semejantes y que sinceramente declaran que no están seguros sobre su existencia, sobre aquellos que pasan la vida orando y no demuestran en sus acciones su fe en su entorno ni con sus hermanos.

Somos afortunados… Dios conoce los corazones.

 

Plegaria al Desconocido
Jules Supervielle

He aquí que me sorprendo hablándote, Dios mío,
yo, que no sé todavía si existes
ni comprendo la lengua de tus iglesias susurrantes.

Miro los altares, la bóveda de tu casa
como quien dice simplemente: “Esto es madera, esto es piedra,
aquéllas son columnas románticas, le falta la nariz a ese santo,
y adentro como afuera hay un mismo desamparo entre los hombres.

Bajo los ojos sin poder arrodillarme durante la misa
como si dejara pasar una tormenta sobre mi cabeza
y no puedo evitar el pensar siempre en otra cosa.

Me pasaré la vida pensando en otra cosa,
y esa otra cosa soy yo, tal vez mi yo verdadero:
es allí donde me refugio, y tal vez sea allí donde tú estás,
creo que nunca podré vivir sino en esas lejanías que me seducen.

El momento presente es un regalo que no he sabido aprovechar,
no sé bien cómo se usa, lo volteo para un lado y para el otro
y no logro que funciones su difícil mecanismo.

No creo en ti, Dios mío, pero quisiera hablarte a pesar de todo;
he hablado con las estrellas aunque las sepa sin vida,
con los más humildes de los animales aunque los sepa sin respuesta,
con los árboles que, sin el viento, serían mudos como la tumba.

Y me he hablado a mí mismo aunque no estoy seguro del todo de que existo.

No se si oyes nuestras plegarias, las plegarias de los hombres,
no sé si tienes ganas de escucharlas,
no sé si tienes como nosotros un corazón en alerta continua
y oídos siempre abiertos a las noticias más diversas.
No sé si te gusta mirar por aquí.

Pero querría recordarte a tu planeta la Tierra,
con sus flores, sus guijarros, sus jardines y sus casas.
Con todos sus seres; con nosotros que sufrimos y lo sabemos.

Querría dirigirte cuanto antes estas humildes palabras humanas
porque cada cual debe tentar ahora lo imposible
aun si no eres más que un soplo de hace millares de años,
una gran velocidad adquirida, una melancolía durable
que hace aún girar a las esferas en su melodía.

Querría, Dios sin rostro y tal vez sin esperanza,
que prestaras toda tu atención, entre tantos cielos vagabunda,
a los hombres que nunca pueden darse un respiro en el planeta.

Escúchame, corre prisa: todos van a desalentarse
y ya no podremos distinguir a los jóvenes de los viejos.
Cada mañana se preguntan si la matanza va a comenzar.

Por todas partes se preparan extraños distribuidores
de sangre, de quejidos y de lágrimas.
Se preguntan si los trigos no esconden ya fusiles.

¿Se acabó el tiempo en que podías ocuparte de los hombres?
¿Te llaman de otros mundo, médico de consulta
que sin saber por dónde empezar deja morir a su clientela?

Escúchame, no soy más que un hombre entre tantos otros:
el alma está a gusto en el cuerpo, el alma no quiere escapar
en un estallido de bomba;
el alma es para nosotros una caricia, un secreto halago.

Déjanos respirar sin pensar en nuevos venenos,
déjanos mirar a nuestros niños sin pensar todo el tiempo en la muerte.
No estamos para batallas, para generales.

Déjanos nuestro ir y venir de rebaño entre cencerros
y olor a leche que se mezcla al olor de la hierba espesa.
Ah, si existes, mi Dios, mira de nuestro lado,
ven y descansa un rato entre nosotros, la Tierra es hermosa con sus árboles,
sus ríos y sus estanques, tan hermosa que uno diría
que la añoras un poco.

No te vayas a hacerle sordo una vez más
ni a sentirte conmigo, Dios, si te tuteo,
si te hablo con tan abrupta simplicidad:
creería menos que en cualquier otro en un Dios que aterrorizara;
y tú, más que por el rayo, sabes expresarte por las briznas de hierba
y los ojos del agua y los juegos de los niños,
lo cual no impide que haya océanos y cadenas de montañas.

No puedes ofenderte porque te digo lo que pienso,
porque reflexiono como puedo sobre el hombre y su existencia
con la franqueza de la tierra y de las diversas estaciones
y tal vez con tu franqueza cuyas lecciones ignoro.

No me faltan disculpas, consiente en aceptar mis pobres sutilezas,
tantas cosas se preparan solapadamente contra nosotros
que, por mucho que hagamos, tememos siempre que nos sorprendan desprevenidos,
tenemos ser como el toro que no comprende qué sucede:
lo llevan al matadero, no sabe adónde va,
y justo antes de recibir el golpe mortal sobre la frente
se repite que tiene hambre, y pastaría de buena gana,
¿pero qué pasa con esa gente de delantales llenos de sangre
para que así se empeñen todos en atenderlo esta mañana?

“Hay soledad en el hogar sin bulla, sin noticias, sin verde, sin niñez”

César Vallejo
(Poeta peruano)

Foto: http://pixabay.com/es/users/Skitterphoto-324082/

Foto: http://pixabay.com/es/users/Skitterphoto-324082/

 

¿Qué significa ser fotógrafo?

Encontré este podcast del proyecto “Fuera de Contexto” que me ha parecido muy interesante. En él, el fotógrafo Roberto Maldonado Espejo comparte algunas de sus valiosas experiencias en su reconocida trayectoria internacional.

Me parece particularmente valiosa es su opinión sobre la guerra:

“Entender que la guerra tiene siempre una salida económica y siempre la promueve el gran capital para enriquecerse más. No tiene nada de patriótico ni de heroico. La guerra… La guerra no produce más que miseria y una gran miserable riqueza a los ricos”.

Aquí va la versión completa, por si gustan:

Triste es el destino de aquel que muere conocido por todos pero siendo un misterio para él mismo.

– Francis Bacon

Foto: Unsplash. http://pixabay.com/es/solo-lago-tierra-pensamiento-480474/

Foto: Unsplash. http://pixabay.com/es/solo-lago-tierra-pensamiento-480474/

Esta es una de mis canciones preferidas; su título en español sería algo así como “Desearía saber qué se siente ser libre”.

Tiene una frase que me engancha y creo que su aplicación sería la gran diferencia para hallar la paz interior; bueno, al menos a mí me han ayudado, principalmente cuando trato de comprender a alguien y se me hace muy muy difícil.

La línea dice: “I wish you could know what it means to be me” (desearía que pudieras saber lo que significa ser yo).  Y allí es cuando el panorama se me aclara. Para comprender por qué la gente decide/piensa/actúa como lo hace, es necesario tratar de imaginar qué significa ser ellos. Es como mirar el escenario desde dentro de cada actor, conociendo sus experiencias, limitaciones, alegrías, antecedentes, temores, aspiraciones.

Considerando estos puntos, la opinión sobre cada caso necesariamente se suaviza porque trata de comprender, no de juzgar. Y esto es la maravilla: si nos esforzáramos en ejercer la compasión en lugar del juicio, seguramente nuestro mundo sería un lugar mucho mejor para vivir (para todos).

La letra completa queda aquí, por si a alguien le interesa:

I wish I knew how
It would feel to be free
I wish that I could break
All the chains holding me
I wish I could say
All the things that I’d should say
Say ’em loud say ’em clear
For the whole round world to hear
I wish I could share
All the love that’s in my heart
Remove all the bars
It keeps us apart
I wish you could know
What it means to be me
Then you’d see and agree
That every man should be free

I wish I could give
All I’m longin’ to give
I wish I could live
Like I’m longin’ to live
I wish I could do
All the things that I can do do
And though I’m way over due
I’d be starting a new

Well I wish I could be
Like a bird in the sky
How sweet it would be
If I found out I could fly
And I’d sore to the sun

“Cuando tú compras algo no lo compras con dinero, lo compras con el tiempo de tu vida que gastaste para tener ese dinero”.
Pepe Mújica

“Cuando tú compras algo no lo compras con dinero, lo compras con el tiempo de tu vida que gastaste para tener ese dinero”. Pepe Mújica

“Cuando tú compras algo no lo compras con dinero, lo compras con el tiempo de tu vida que gastaste para tener ese dinero”.
Pepe Mújica

Columpios - Fabio Morábito

Foto: Deb Finnell / RGB Stock

Los columpios

Fabio Morábito

Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura
cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto
(para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas
de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie se roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos
de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto
para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día, sin una gota
de humedad, se bajan
del columpio
hacia sí mismos,
hacia su nombre propio
y verdadero, hacia
su muerte todavía lejana.

¿Quieres escuchar este poema en voz de su autor? ¡Aquí está!
Poema en audio: Los columpios de Fabio Morábito por Fabio Morábito

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es bienaventuranza, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un desafío, enfréntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es un tesoro, cuídalo.
La vida es una riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózalo.
La vida es un misterio, descúbrelo.
La vida es una promesa, realízala.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es una lucha, acéptala.
La vida es una aventura, arriésgate.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es vida, defiéndela.

– Madre Teresa de Calculta

Hoy festejo que hace 40 años llegó al mundo un milagro que día a día agradezco y disfruto: Mi marido.

¿Qué pasaría si un día despertamos
dándonos cuenta de que somos mayoría?

¿Qué pasaría si de pronto una injusticia,
sólo una, es repudiada por todos,
todos que somos todos, no unos,
no algunos, sino todos?

¿Qué pasaría si en vez de seguir divididos
nos multiplicamos, nos sumamos
restamos al enemigo que interrumpe nuestro paso,

Qué pasaría si nos organizáramos
y al mismo tiempo enfrentáramos sin armas,
en silencio, en multitudes,
en millones de miradas la cara de los opresores,
sin vivas, sin aplausos,
sin sonrisas, sin palmadas en los hombros,
sin cánticos partidistas,
sin cánticos?

¿Qué pasaría si yo pidiese por vos que estás tan lejos
y vos por mí que estoy tan lejos,
y ambos por los otros que están muy lejos,
y los otros por nosotros aunque estemos lejos?

¿Qué pasaría si el grito de un continente
fuese el grito de todos los continentes?

¿Qué pasaría si pusiésemos el cuerpo en vez
de lamentarnos?

¿Qué pasaría si rompemos las fronteras
y avanzamos, y avanzamos,
y avanzamos, y avanzamos?

¿Qué pasaría si quemamos todas las banderas
para tener sólo una, la nuestra,
la de todos, o mejor ninguna
porque no la necesitamos.

¿Qué pasaría si de pronto dejamos de ser patriotas
para ser humanos?

No sé. Me pregunto yo,

¿Qué pasaría?

Mario Benedetti


Crowd by ~studiodestruct on deviantART

Pascual me preguntó hoy por qué se marchitaban las flores.

Le expliqué que todos nacemos, crecemos, envejecemos y morimos,  y que por eso tenía que disfrutar mucho todo lo que haga en la vida y reírse y jugar todo lo que pudiera… No tenía de qué preocuparse cuando se terminara la vida porque si éramos buenos llegaríamos a un lugar muy bonito, con todos los que nos quieren y volveríamos a ser muy felices.

Después de pensarlo, me contestó:

“¿A la casa de los Abuelitos o a Xalapa?”


Paradise Valley by ~randomsurprise on deviantART


When the tears are not enough
, Originally uploaded by Ali K.

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.

Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,
los que están haciendo -tu mano de hierba,
me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.

En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

Cuando todo parece ser problemático, vertiginoso, complicado, vale la pena regresar a lo fundamental. Comparto con ustedes esta animación que me recordó lo valioso que es no perder el horizonte. ¡Gracias Sombra Verde!