¿Es posible que una canción exprese una plegaria con sentimiento de soledad profunda, la casi derrota y desesperación, pero a la vez que suene tan viva que encienda una chispa de esperanza contra toda evidencia?

Pues sí. Para mí es esta canción. Cuando la escucho, me duele, pero ¡cuánto la disfruto!

Un buen tema para disfrutar este viernes.

Esta es una de mis canciones preferidas; su título en español sería algo así como “Desearía saber qué se siente ser libre”.

Tiene una frase que me engancha y creo que su aplicación sería la gran diferencia para hallar la paz interior; bueno, al menos a mí me han ayudado, principalmente cuando trato de comprender a alguien y se me hace muy muy difícil.

La línea dice: “I wish you could know what it means to be me” (desearía que pudieras saber lo que significa ser yo).  Y allí es cuando el panorama se me aclara. Para comprender por qué la gente decide/piensa/actúa como lo hace, es necesario tratar de imaginar qué significa ser ellos. Es como mirar el escenario desde dentro de cada actor, conociendo sus experiencias, limitaciones, alegrías, antecedentes, temores, aspiraciones.

Considerando estos puntos, la opinión sobre cada caso necesariamente se suaviza porque trata de comprender, no de juzgar. Y esto es la maravilla: si nos esforzáramos en ejercer la compasión en lugar del juicio, seguramente nuestro mundo sería un lugar mucho mejor para vivir (para todos).

La letra completa queda aquí, por si a alguien le interesa:

I wish I knew how
It would feel to be free
I wish that I could break
All the chains holding me
I wish I could say
All the things that I’d should say
Say ‘em loud say ‘em clear
For the whole round world to hear
I wish I could share
All the love that’s in my heart
Remove all the bars
It keeps us apart
I wish you could know
What it means to be me
Then you’d see and agree
That every man should be free

I wish I could give
All I’m longin’ to give
I wish I could live
Like I’m longin’ to live
I wish I could do
All the things that I can do do
And though I’m way over due
I’d be starting a new

Well I wish I could be
Like a bird in the sky
How sweet it would be
If I found out I could fly
And I’d sore to the sun

Después de casi 5 meses, hoy Pascual regresó a la escuela.

Lleva con cubrebocas, va bien forradito con su abrigo de ilusiones por hacer amigos, aprender y dispuesto a recuperar el tiempo de recuperación en casa.

No pudo dormir por la emoción de conocer a sus compañeros que lo esperan. Despertó temprano, se arregló pronto, desayunó y fue el primero en subir al auto. Lo vi entrar a su salón y sentarse contento en su pupitre, rodeado de compañeros que apenas conoció unas horas. Regresamos a casa y extraño oír sus pasos, sentir su manita al cruzar la calle y platicar sobre la nueva pista por la cuál descubrió que Spiderman no puede ser real o ver cómo hace las sumas en su mesita junto a mi escritorio.

Y encuentro que en estos 5 meses mi vida entró en un túnel en donde el tiempo tiene otro ritmo, más marcado por las citas, doctores, laboratorios, muestras, y seguimientos que por semanas y meses. Encuentro que mi corazón necesita organizarse para asumir de lleno esta nueva manera de vivir “normalmente” con las quimios faltantes, haciendo frente a la preocupación por sus riñones, los contagios y las adaptaciones.

Entonces recuerdo lo contento que iba Bruno hoy a su escuela. No hay de otra: a sacar ánimo, que la vida se abre camino.

Tal vez el desazón que siento no sea sino el aire fresco que anticipan las mañanas del corazón, promesa de que tenemos otra oportunidad para volver a vivir felices.

“Cuando tú compras algo no lo compras con dinero, lo compras con el tiempo de tu vida que gastaste para tener ese dinero”.
Pepe Mújica

“Cuando tú compras algo no lo compras con dinero, lo compras con el tiempo de tu vida que gastaste para tener ese dinero”. Pepe Mújica

“Cuando tú compras algo no lo compras con dinero, lo compras con el tiempo de tu vida que gastaste para tener ese dinero”.
Pepe Mújica

Era la mañana de un soleado primer día de clases.

Nuestra preocupación era saber si Pascual se acoplaría a su nueva escuela y qué tan rápido nos haríamos a la nueva vida.

Por la tarde, después de hacer la tarea y al querer cambiarse a pijama cayó la bomba en nuestra familia: Las piernitas de Pascual tenían tremendos moretones, no podía moverse pues sus articulaciones inferiores se inflamaron y tenía temperatura. Un día antes había tenido dolor de pies pero lo relacionamos con que brincó y corrió muchísimo en la fiesta del día previo.

Como imaginarás, corrimos al hospital y después de varias pruebas supusieron Púrpura Vascular como primer diagnóstico, un padecimiento autoinmune crónico raro cuyas crisis generalmente se autolimitan de 6 a 8 semanas posteriores a la aparición de las petequias. Sí, “petequias” son pequeños vasos rotos que se han originado por la extrema fragilidad capilar, pues el sistema inmunológico “combate” contra sí mismo. La consideración mayor a tomar en cuenta en estos pacientes es que tanto el riñón como el estómago son los más afectados. Durante esas semanas los pacientes deben tener reposo horizontal total pues el apoyo de su propio peso sobre sus pies, piernas, codos, rodillas y más es suficiente para romper los vasos de la zona de apoyo. Este padecimiento puede presentarse en cualquier edad aunque son los niños menores de 6 años los más propensos a presentarla.

Para no hacer la historia más larga, después de 1 día de clases y 4 meses de recuperación en casa hemos recorrido dos hospitales, muchísimos doctores, una biopsia a cielo abierto de riñón y estamos en un procedimiento de pulsos de quimioterapia para desinflamar lo más pronto posible los riñones que sí resultaron afectados, con el objetivo de impedir que el tejido inflamado renal cicatrice y pierda su capacidad de filtración en la mayor medida posible. A lo largo del camino nos hemos encontrado con que este padecimiento es aún poco estudiado y no hay tratamiento certero para controlarlo. Dependemos en gran medida de cómo evolucione su organismo y debemos estar atentos de por vida pues cualquier tipo de infección podría desencadenar una nueva crisis de púrpura que -a su vez- podría dañar nuevamente y de manera acumulativa los riñones.

Hemos lidiado con nuestros temores y con el temor de la gente. Ambos generados en gran medida por la incertidumbre y la ignorancia. Aún recuerdo que hubo quien nos contactó preocupado por teléfono seguro de que nos enfrentábamos a un caso de ¡ébola! cuando este padecimiento apenas estaba presentando los primeros casos comunitarios en África y Televisa era pródiga en reportajes al respecto.

Hemos aprendido lo que se siente estar del lado de los segregados, pues fuera del hospital es común ver las miradas incisivas, de miedo o de falsa compasión que despiertan los niños que tienen aún alguna marca dejada por las petequias en sus piernas o que -como resultado de quimioterapias- han perdido su cabello. Pero como siempre, existe el equilibrio: desde los incansables Doctores, Jefes de Especialidad, Médicos de Base y Residentes que defienden su postura de acción y seguimiento a pesar de la tentadora indiferencia hacia caso (total, es un padecimiento muy raro y no muy estudiado), las enfermeras que tienen una sobre cuota de pacientes y sin embargo llegan todos los días con energía, atienden con cariño a los niños pacientes y con una enorme dosis de pacientes a los padres, hasta el  mesero que atiende en el restaurante frente al hospital y despide a sus comensales con un “Que Dios los acompañe” cuando uno tanto lo necesita.

La púrpura ha cimbrado nuestra vida. Nos sabemos mucho más vulnerables, más finitos, pero -irónicamente- más cercanos al milagro cotidiano de la vida. Nuestras prioridades han cambiado y también nuestra asignación de tiempo y esfuerzo. También la actitud ante los obstáculos se ha transformado y problemas que antes nos parecían tremendos ahora se redimensionan. Estar en pabellones hospitalarios pediátricos de niños con problemas crónicos en espera de trasplante nos hace aprender humildemente de la actitud que tiene la mayoría de los pequeños quienes no importando su situación la asumen como una realidad y tratan de vivir lo mejor que se puede con ella. El milagro de la vida.

Si me hubieran preguntado hace apenas 5 meses qué significaba “púrpura” para mí, sin duda hubiera contestado que era uno de mis colores preferidos. Hoy lo sigue siendo, pero el tono ya es asunto secundario. Hoy para nosotros es la condición con la que tenemos que aprender a vivir plenamente en familia, aprovechando cada minuto que tengamos para disfrutarlo plenamente. Sigo buscando alguna asociación en México especializada y aunque no la encuentro aún, comparto con ustedes un video de la Vasculitis Foundation, ubicada en Estados Unidos.

También aquí dejo la liga a un estudio del Hospital de México que nos ayudó en su momento para saber de qué trataba este nuevo reto para la familia. Por nuestra parte,  seguimos aprendiendo y haciéndonos a esta nuevo estilo de vida. Lo que aprendamos y encontremos, lo compartiremos aquí.

Un abrazo y el deseo de que este 2015 sea luminoso, lleno de salud, equilibrio y paz.

Mario Benedetti

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

Esta es una de mis melodías favoritas.

Me recuerda aquellos brillantes días de abril en que iba al INPI, a aprender y jugar en el parque a los 4 años de edad, disfrutando el aroma de pasto recién cortado. La alegría de las maestras al dar clases al aire libre y el afán con el que enseñaban a compartir, ya fueran las ideas, las crayolas o el almuerzo entre los niños.

Después, esperaba a mi mamá para irnos de regreso a casa, esperando con ilusión el viernes pues sabía que pasaríamos por el quiosco de gobierno en el parque, que tenía muchísimos libros de niños, de los cuales podría elegir uno de 5 pesos. ¿Cómo olvidar cuentos entrañables como Ayotzin, Las piedras de la verdad, Mariposas, y tantos, tantísimos otros que mucho aportaron para ser quien soy?

Ahora sé que todo el tiempo, esfuerzo y alegría que invirtamos en acercar a los niños a actividades culturales abren un camino ancho en donde la libertad, el respeto, la innovación, la diversidad y el disfrute de la vida permitirán que lo hermoso de nuestra humanidad sobreviva. A pesar de todo.

Y bueno, sé que todos estamos muy contentos porque viene el fin de año, pero hagamos un espacio en nuestro corazón (tiempo, atención, trabajo) para los menos favorecidos. Finalmente, justamente de eso se trata la Navidad ¿cierto?

Para los que trabajan por un futuro mejor para aquellos que más lo necesitan,

para los que no pierden la esperanza en la humanidad,

para quienes creen que no habrá justicia hasta que todos puedan alcanzarla,

para los que se esfuerzan por que los demás puedan contar con mejores oportunidades,

para quienes no pierden la fe en quienes han perdido el camino y trabajan para que ellos también la recuperen,

para quienes se comprometen con la ecología, para quienes hacen la diferencia en la vida de sus hermanos humanos…

¡para tantos humanos valiosos que hacen de esta humanidad un proyecto digno de existir!:

¡GRACIAS! Y felicidades en su día.

Y llegó septiembre. Y con él, el recuerdo de todos los hombres que han dado la vida por el sueño de que nuestro país sea uno más digno y libre.

Un recuerdo para ellos y ¡a construir México con nuestro trabajo y ejemplo!.

Me gusta pasear en la Ciudad de México. Aunque he recorrido esas calles cientos de veces, siempre guardan alguna hermosa sopresa, como la que el domingo nos esperaba, justo enfrente al MunAl, junto al Caballito.

¡Cuánta maestría de este artista callejero para trazar con pastel, gis y carbón esta obra de arte!

Hermosa Ciudad de los Palacios.

Arte Urbano, Ciudad de México

Arte Urbano, Ciudad de México

Arte Urbano, Ciudad de México

Arte Urbano, Ciudad de México

Arte Urbano, Ciudad de México

Arte Urbano, Ciudad de México

Arte Urbano, Ciudad de México
Arte Urbano, Ciudad de México

Arte Urbano, Ciudad de México

Y para cerrar con brío esta semana, comparto “Diablo Rojo”, de los músicos mexicanos Rodrigo y Gabriela.
¡Acción!

Columpios - Fabio Morábito

Foto: Deb Finnell / RGB Stock

Los columpios

Fabio Morábito

Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura
cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto
(para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas
de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie se roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos
de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto
para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día, sin una gota
de humedad, se bajan
del columpio
hacia sí mismos,
hacia su nombre propio
y verdadero, hacia
su muerte todavía lejana.

¿Quieres escuchar este poema en voz de su autor? ¡Aquí está!
Poema en audio: Los columpios de Fabio Morábito por Fabio Morábito

Me encanta encontrar espacios urbanos que han sido objeto del arte.

Aquí una prueba, justo en el Centro Histórico del Distrito Federal, México.

Arte urbano en la Ciudad de México

Arte urbano en la Ciudad de México

Hoy comparto con ustedes “Tierra mestiza”, de Los Folkloristas.

Para mí significa mucho, pues aún cuando las palabras no son suficientes para describir con precisión el profundo orgullo que implica ser mexicano, es la música la que encuentra la manera de expresarlo con plenitud.

Mi país, tan generoso en recursos, historia, tradiciones, culturas pasa por un terrible momento en su historia. Quieren venderlo todo: en remate, por pedazos o en lote, personas que no están conscientes de la riqueza milenaria que tienen en sus manos; personas que ven como amigos a quienes desean hacerse de nuestros recursos nacionales a costa de lo que sea, a cambio de beneficios personales. Personas que traicionan a su país y a sus hermanos. Personas que harían todo por pertenecer al selecto grupo que dispone a su antojo y conveniencia de nuestro planeta sin pensar que es la única casa de la humanidad, sin pensar en que solo unidos podremos sobrevivir. Personas sin alma. Personas sin amor.

Playa del Carmen es un paraíso. Sin embargo, si eres conductor turista tienes que estar prevenido porque puedes fácilmente ser objeto de infracciones “a modo”. Aquí va la explicación y también dos artículos de la Ley de Tránsito que te pueden ahorrar mucho dinero y disgustos:

Durante nuestro viaje a Playa en julio, a bordo de un auto rentado, a nosotros nos infraccionaron siguiendo exactamente la pauta que relata Luis Farías MacKey en su artículoPlaya del Carmen, atraco con los brazos abiertosen el diario digital La Silla Rota (19 de julio, 2013):

¿La clave de las infracciones? Los cambios bruscos de velocidad permitida en las avenidas y carreteras. Este video muestra cómo en tan sólo 4 minutos hay 7 cambios drásticos en la velocidad: 90km, 60, km, 100km, 60km, 100km y 60km.

A nosotros, la variación en velocidad permitida no anunciada claramente nos costó $1,535.00MN (de 40 a 60km). Nos infraccionaron al salir de la avenida Benito Juárez para incorporarnos a la carretera rumbo a Xcaret. Ya no pudimos regresar a videograbar esta misma irregularidad de la señalética en la ubicación exacta en donde nos multaron, pero -por lo visto- es práctica frecuente para sorprender al turista, pues la gran mayoría de los autos que estaban en el estacionamiento de Tránsito tenían placas de otros estados.

A pesar de que le dijimos al agente que éramos turistas, no se nos informó que el Reglamento de Tránsito de Quintana Roo nos protegía en dos puntos básicos:

1. Si eres turista y tu falta no es grave ¡acógete al artículo 241, capítulo XVII del Reglamento que dice a la letra:

CAPITULO XVII – APOYO AL TURISTA
Artículo 241.-
Se establece en el Estado; la Boleta de Infracción de Cortesía que la Dirección de Tránsito, en su jurisdicción respectiva aplicará exclusivamente a los Turistas que infrinjan el Reglamento de Tránsito. La Boleta de Infracción de Cortesía no implica costo alguno al que se impone, siendo su objetivo señalar la violación cometida y exhortar a conducir cumpliendo con las reglas de Tránsito. La Sanción de Cortesía es aplicada hasta en dos ocasiones al mismo vehículo y/o conductor y no procede en los casos de actos y omisiones graves contrarios a lo que dispone el presente Reglamento.

2. Si el pago se realiza en los siguientes 5 días después de la infracción se obtiene el 50% de descuento, como lo indica el artículo 254:

Artículo 254.- Se reducirá la multa hasta en un 50% de la sanción que corresponda a una infracción, en caso de que el infractor no se hubiere inconformado con la misma y efectúa el pago correspondiente, dentro del término de cinco días hábiles a partir de la fecha de infracción. Se exceptúa lo anterior en los casos de violaciones graves, conforme a lo establecido en el presente Reglamento.

Nosotros no pudimos acogernos a ninguno de los dos artículos por desconocimiento y porque los encargados de hacérnoslas saber (el Oficial de Tránsito y la persona a cargo de cobrarla) no la comunicaron ni hicieron valer como era su obligación. Así que perdimos nuestro dinero y ganamos un buen enojo que se hizo aún mayor cuando investigamos y conocimos de estas disposiciones; todo tomó forma después de leer el artículo de MacKey y saber que era una práctica común en el lugar…

Escribo esta entrada para que -si alguien la lee- vaya prevenido y no caiga en esta red de corrupción. Playa del Carmen es un lugar hermoso. Qué lástima que sea común corriente la corrupción entre el cuerpo de agentes de tránsito.

¿Qué tiene en común un niño de 8 años, los sistemas rígidos escolares, las letras bailarinas y la vocación de un maestro?

Bueno, pues para descubrirlo les recomendamos ver la película “Taare Zameen Par” (Estrellas en la tierra), película de la India selección oficial de la India para los Premios Óscar de 2007.

Esta historia se centra en la necesidad de comprender que todos los niños son distintos y maravillosos. Que este mundo está inmerso en una eterna carrera competitiva continua, provocando que –en su vorágine- la verdadera belleza pase inadvertida a nuestros ojos. Es una historia larguita (2h 39min), pero –en lo personal- nos ha encantado.

Cuando la vimos, recordamos a todos los maestros que en realidad dejaron huella profunda en nuestra vida y descubrimos que fueron los que en enseñaban con alegría, vocación, compromiso, con el genuino fin de enriquecer el espíritu del ser humano que tenían frente a sí; encontramos maestros verdaderos en nuestros padres, profesores, amigos, vecinos, medios públicos (como @Radiombligo y @Radioeducacion) o simplemente aquellas personas con que cruzamos alguna vez y dejaron alguna enseñanza profunda en nuestra vida.

¡Un hermoso recuerdo para los humanos que -aún sin saberlo- van por la vida enseñando amorosamente a sus semejantes!

He visto este cielo y me ha dejado maravillada. ¡Qué afortunados somos!

LAS NUBES
José Emilio Pacheco

En un mundo erizado de prisiones
Sólo las nubes arden siempre libres.

No tienen amo, no obedecen órdenes,
Inventan formas, las asumen todas.

Nadie sabe si vuelan o navegan,
Si ante su luz el aire es mar o llama.

Tejidas de alas son flores del agua,
Arrecifes de instantes, red de espuma.

Islas de niebla, flotan, se deslíen
Y nos dejan hundidos en la Tierra.

Como son inmortales nunca oponen
Fuerza o fijeza al vendaval del tiempo.

Las nubes duran porque se deshacen.
Su materia es la ausencia y dan la vida.

Me encanta Luis Pescetti. Su ánimo alegre y juguetón contagia uno de placeres más sencillos y profundos de la vida: asomarnos de puntitas a la ventana para disfrutar un poco de aire fresco, ese que respirábamos todos los días cuando éramos niños. Hay muchas canciones que de él nos gustan: Angelina, Pastel de chocolate sin cáscara, El campamento y muchas más.

Hoy, por azares de que es a mí quien me toca elegir lo que pongo en este blog, pues comparto con ustedes una de mis canciones preferidas con él. Y bueno… para ser francos, también es la preferida de Ax y de Bruno, ¡pero al primero le da un poquillo de tiempo confesarlo!

Con ustedes: ¡El niño caníbal!

Y esta es una buena ocasión para comparar versiones. Aquí viene la misma canción con Virulo, aquel cantante cubano que recuerdo nos visitó en la Universidad. Esta versión tiene un poco más de historia alrededor del insaciable niño caníbal.

La canción, de Luna Monti y Juan Quintero igual no es del gusto de todo el mundo, por aquello de la antropofagia, pero nos parece muy divertida (la canción, no la antropofagia… que conste).

Pues aquí va la letra:

Yo soy un niño canibal y nadie me quiere a mi
no me quedan amiguitos por que ya me los comí,
No tengo padre ni madre, tampoco tengo hermanitos
No tengo tíos ni tías tengo muy buen apetito
Nunca me río nunca juego, vivo alejado de la gente
Ni abro la boca ni sonrío estoy cambiando los dientes.
Cuando me comí a mi abuelo me castigo una semana
Mi abuela que es una vieja gruñona y vegetariana,
Si un día se la comieran con todas su verdolagas
Pero es tan insoportable que la tribu no la traga
Nunca me río nunca juego, vivo alejado de la gente
Ni abro la boca ni sonrío estoy cambiando los dientes.
Le pido a los Reyes Magos un poco de caracú (catsup)
y algunos exploradores para cambiar el menú,
Y pido para mi abuela arróz y harina a su antojo
Para que cuando se muera se la coman los gorgojos
Nunca me río nunca juego, vivo alejado de la gente
Ni abro la boca ni sonrío estoy cambiando los dientes.

Y bueno… menos mal que aunque ya tantos años han pasado, parece que nuestros corazones sigue igual de contentos que cuando jugábamos bote pateado con los amigos en las soleadas y lejanas tardes de agosto.