Feb 08

Feb 06

(Niño bien portado, niño que se porta bien)
de Claude Didierjean-Jouveau. Traducido por Red Canguro.
Artículo publicado en Lactar hoy, Allaiter Aujourd’hui, n° 40 en Julio 1999.

Al hablar sobre llevar a nuestros bebés en portabebés, podríamos casi repetir palabra por palabra lo que decimos sobre la lactancia materna:

Como la lactancia, llevar a nuestros hijos en portabebé ha asegurado desde los inicios de la humanidad la supervivencia física del recién nacido humano (el contacto permanente con la madre les proteje de los animales salvajes) a la vez que su desarrollo psíquico (este contacto permanente ha permitido el aprendizaje, la transmisión de conocimientos y por lo tanto, el surgimiento de la civilización).

Como la lactancia, llevar a nuestros hijos en brazos ha sufrido el descrédito de la época moderna. Hemos querido a toda costa transformar a los humanos, que eran “primates porteadores” (y portados), en “nidícolas” (quienes, como los pájaros, se desarrollan en un nido): Los bebés deben dormir “tranquilitos” en sus habitaciones aisladas, en sus camitas o cunas inmóviles.

Como en la lactancia, el hecho de llevar a nuestros hijos ha experimentado un resurgimiento a raíz de la “vuelta a lo natural” de los años 70. Así, lo que antes era considerado como una práctica de “subdesarrollados”, lo estamos volviendo a ver en nuestras calles con los “bebés canguros” sobre el vientre de su madre o su padre.

Para leer el artículo completo (que -de paso- no tiene pierde), los invitamos a dar clic aquí o visitar Red Canguro http://redcanguro.org

Feb 05

Hoy supe que en la Constitución Cubana José Martí dejó huella imborrable de su vocación humanista, con la llamada “Ley Primera”, que -según sus propias palabras es:

“Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

¿Se imaginan qué gran lugar sería nuestro mundo si todos los hombres pensaran y actuaran así? Podemos hacerlo, aunque sea a nivel familia, amigos y conocidos… será un gran inicio.

Feb 03

El lunes por la noche dormimos a mi Perro. Y estoy muy triste.

Tenía 13 años, y toda la fuerza del mundo, pero justo el lunes, tras llevarlo a dar la vuelta al regresar a casa dio un alarido, nos asustó y lo llevamos al veterinario, lo revisó y aparentemente no tenía nada.

Sin embargo, justo al momento de cargarlo para sacarle una placa, encontró algo que nunca hubiéramos imaginado: ¡3 tumores!… Uno de ellos, el más grande, no podría operarse pues estaba adherido al músculo del pecho. La presión pareciá estarle moviendo una costilla.

Dicen que en los perros los tumores se multiplican a una velocidad asombrosa. A él le daba una o dos semanas antes de que estuviera hecho un fiambre y muy dañado por dentro.

Decidimos que con analgésico lo mantendríamos en observación por 1 o 2 días más, antes de llevarlo a revisión. De incrementarse cualquiera de los tumores o dolores, lo dormiríamos; se dice fácil, pero estás decidiéndole la vida a un ser noble, leal, inteligente, ¡a un amigo que te ha acompañado por 13 años!

El doctor le aplicó un analgésico y al regresar a casa, el Boogie se seguía quejando. El dolor era extraño: Estaba presente solo cuando se echaba. Empezó a quejarse y decidimos que no podríamos esperar más tiempo, así que salimos, y al ponerle Sergio la correa: Se levantó y le dio gusto porque pensó que saldría a pasear… Lo sacamos incrédulos, a que diera la vuelta para observarlo porque no podíamos entender el contraste.

Lo llevamos a caminar al rededor de la laguna. Caminó con la cola echa un rollo de contento. Tiraba de la cuerda como queriéndose comer el campo.

Regresamos tras unos 45 minutos y le dimos de comer. Como siempre: ¡Plato Limpio!

Nos apartamos y al momento de echarse empezó a llorar nuevamente, su posición era de dolor, el analgésico que tenía era de 48 horas de acción y fue inyectado, lo que supondría un alivio casi inmediato. Para entonces habían pasado ya casi 2 horas desde la punsión y se seguía quejando.

No hubo opción… Dormimos a Boogie.

Estuvimos todos con él hasta el último momento de vida. ¡Cómo es triste caray! Tan triste como incomprensible.

- Sombraverde

Feb 02

Me encanta Dios. Es un viejo magnifico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega. Y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna y nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero eso a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Bing Bang… Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.

Dios siempre esta de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mi me gusta, a mi me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.

- Jaime Sabines 1926 – 1999

Jan 29

“Lo que este mundo necesita es un poco de maravilla” (El Circo de las Mariposas)

Título: The Butterfly Circus
Otro: El circo de las mariposas
Genero: Corto | Drama
Director: Joshua Weigel
Guión: Joshua Weigel y Rebekah Weigel
Año: 2009
País: USA
Duración: 20 min

Jan 29

Encontré este corto animado coresía de la Televisión Educativa Intergaláctica a cargo de Pablo Llorens para SETEM Comunitat Valenciana. Me pareció estupendo… Aquí lo dejo para ustedes:

Jan 28

Sufro bonitamente,
Líbreme Dios de los malos sufrimientos

- Efraín Huerta

Jan 26

Encontré este corto que comparte gratuitamente su director, el granadino Rodrigo Blaas, quien ha participado en la animación de películas comercales como “Up” o “Wall-e”. Con este trabajo es candidato al Goya por mejor corto de animación.

Alma from Rodrigo Blaas on Vimeo.

Nunca pensé que mi aversión por las siniestras y distantes muñecas de porcelana pudiera ser de utilidad en algún momento. O bueno, al menos lo hubiera sido para la pequeña Alma.

Jan 25

Después de varios días de tardes grises con vientos polvosos, el cielo luce un espléndido color azul y el calor invita a quitarnos -por fin- tanto abrigo. Por fin las plantas de mi balcón se desperezan y empiezan a brotar timidamente hojas nuevas para reponer otras tantas que pusieron la cara -aunque fuera marchita- para soportar valientemente los rigores del frío y viento seco. Hoy me tomó por sorpesa una irrefrenable gana de vivir.

Y todo esto me recuerda una de mis canciones preferidas, de la cual pongo la letra para que “Ya-sabe-quién” pueda leerla y disfrutarla también:

Como esperando abril
(Silvio Rodríguez)

Mucho más allá de mi ventana,
las nubes de la mañana
son una flor que le ha nacido a un tren.

Un reloj se transforma en cangrejo
y la capa de un viejo
da con una tempestad de comején.

Mucho más allá de mi ventana
algodones jugaban a ser un jardín,
en espera de abril.

Luego entro, los ojos
chorreando esa luz de infinito,
y es cuando necesito
un perro, un bastón, una mano, una fe.

Y tú pasas tocando
el frío con suave silencio,
y ciego te sentencio
a que nombres todo lo que ahora no sé.

Mucho más allá de mi ventana
mi esperanza jugaba a una flor,
a un jardín,
como esperando abril.

(1974)